Segidores en Google

lunes, 5 de enero de 2015

El corredor extraviado en los cerros

"Tener una aventura en solitario, no siempre termina en algo muy bueno, de hecho las cosas pueden resultar muy mal, por eso elegí compartir ésta historia, para tal vez evitar que a alguien mas le suceda lo mismo que a su protagonista"


En la mañana de ese jueves de primavera me fui manejando hacia el rumbo de Tecate, iba con la firme decisión de trotar un buen kilometraje, no para entrenar para un maratón, podía ser mas bien que me animara a un ultramaratón que hay a mediados de año.

Dejé mi auto encargado a un amable señor que atendía una tiendita, le dije que volvería en unas tres horas a lo mucho.
Por ser jueves no tuve quien me acompañara de mis amigos corredores, que en ese día estaban ocupados, pero yo no quise esperar al fin de semana, dicen que el mejor momento para correr es cuando uno tiene ganas de hacerlo, y yo no quería dejarlo para después.

Por ese rumbo queda un Rancho llamado Banchetti, aunque lo que les estoy relatando me pudo haber sucedido en cualquier otro lugar.

 Está hermoso el día, quiero hacer unos 34 o 35 kilómetros, mi reloj con Gps me indica que distancia llevo. Me acompaña una botella con agua de unos 600 ml. y mis enormes ganas de devorar senderos rodeados de bellos paisajes.



Muchas cuestas tuve que subir, algo que me gusta para fortalecer las piernas. Poco a poco fui dejando todo atrás hasta que ni una casita se veía ya entre cerros y mas cerros.

¿Que mas da que lo haga solo?, me considero fuerte y con mi experiencia previa al correr con mis amigos ya se todo lo que tengo que hacer...oh! solo que esta vez nadie sabe que me vine a correr por estos rumbos, ni siquiera lo publiqué en mi red social y el teléfono ─si es que acaso agarra señal en esta zona─ lo dejé dentro del auto.

Soy de los que gustan correr sin mucho peso encima, no me gustan los cinturones para cargar varias botellas con bebidas... oh! otro error, creo que la botellita que traigo es muy poca bebida para hacer mas de 30 kilómetros.

De pronto estornudaba, creo era alergia por el polen de alguna planta, dejaba de hacerlo pero al poco rato me daba de nuevo, pero yo no soy de alergias, ¿acaso me voy a enfermar?. 

Veía mi distancia agregada en el reloj, ya con 15 kms. y no se si era que amanecí con las pilas bajas de energía y la emoción por correr no me dejo darme cuenta de ello, pero recapacité en que no hice un desayuno pre-carrera, como ya lo he hecho en otras ocasiones, comer algo ligero para que no falle la energía... ¡pero vamos!, como pude olvidar cargar al menos un gel, con lo que ayudan a recuperarse un poco los electrólitos; siempre que he entrenado algo mayor a 30 kms. uso al menos un gel que me aporte glucosa y los minerales que se pierden al sudar, ésta vez no cargaba con ninguno.

Los bellos lugares que se presentaban ante mi, con opciones de caminos y mas caminos por recorrer me convencían de elegir entre ellos y de ir mas allá... y me lanzaba a la aventura, tratando de memorizar cada nuevo camino para regresarme por donde mismo.

Me dispuse a regresar cuando calculé que cierta debilidad llegaba ya a mis piernas, y es que tanto terreno irregular me exigía mucho, con infinidad de cuestas desafiantes, ligadas a fuertes bajadas que me pedían absoluto enfoque en la colocación de mis pies, que una mala pisada podría resultar en un doloroso esguince de tobillo.

De repente el clima había cambiado, estaba algo nublado y con vientos fríos, vaya, me dio mucha hambre, que hasta deseaba encontrarme algún árbol frutal, pero no, en estos lugares no existen.
Comenzaba a lamentarme por haberme confiado, por no llevar lo necesario para realizar un exitoso entrenamiento, y ... me detuve en el km.22.  No me gusta caminar, no vine a ésto, pero lo haré, que aun falta mucho para estar de regreso ─me dije.



Me quedaba muy poca agua, la reservaba a pesar de que moría de sed, pero ni siquiera había un arroyito cerca donde poder rellenarla.
Extrañé mucho el sabor y bienestar que proporciona una bebida deportiva, o un suero, que siempre ayudan mucho en casos de carrera de distancia y sobre todo en éste tipo de terreno demandante.

Y en eso que veo una botella de plástico con agua, estaba tirada al otro lado de un cerco de púas, estiré mi brazo para tomarla, ¿estará buena?, ¿tendra mucho tiempo aquí?
La probé un poco... luego un trago y... sabía asquerosa, a pesar de lucir cristalina, y al lanzar al suelo el envase, éste de rompió y derramó, vaya, por el sol, posiblemente ya estaba en ese estado.

Caminé un rato mas con ese desagradable sabor de boca. Ahora deseaba encontrarme frente a alguna casa para pedir agua, y si me atrevía, también alguna cosa para comer. 
No me gustaba para nada como me estaba sintiendo, nunca me había pasado algo así.

Retomé mi trote y fue en ése momento que me di cuenta que el sendero era desconocido para mi, creo que en algún momento me equivoqué y tome otro rumbo, pero según mi instinto seguía hacia el norte y debía llegar a donde comencé toda esta ocurrencia de venir a la guerra y desarmado.

Como al km. 25, que por cierto ya caminaba de nuevo, me encontré finalmente una casa habitada, muy humilde, que hasta pena me daba la idea de pedir alimento, pero al menos agua he de pedir... lo hice y una señora con un niño pequeño salieron a ver al extraño vagabundo (¿corredor?), y muy amablemente aquella joven mujer me rellenó totalmente la botella que llevaba a pesar de que le solicité que solo me diera la mitad de llenado... ¡Dios bendiga a esa señora y su familia!



Trotando continué por un rato mas, pero era increíble, no podía completar ni un solo kilómetro, tenía que caminar nuevamente, y además hacerlo lento. Me senté a descansar en el suelo mirando hacia los valles para relajarme, me propuse a respirar profundamente, me bebí media botella del agua, pero mi debilidad no desaparecía del todo y emocionalmente aquello se estaba convirtiendo en angustia.

Después de unos diez minutos de descanso continué; a lo lejos veía lugares que estaba seguro eran por donde ya había pasado, y seguí un ancho camino, donde evidentemente pasaban los carros, y me prometí que si alguno pasaba le pediría raite, y adiós a mi orgullo de hacer siquiera 30 kms.

Troté un poco mas, pues me daba cuenta que el tiempo pasaba y que me iba a llevar mi "chistecito" mas de cuatro horas en total.
Ya no tenia sed, sin embargo, si desconocía a mi cuerpo, pues ¿como me pasa esto y justo en un lugar alejado como este?, ¡nadie sabe que estoy aquí!... y al pasar pocos minutos mi sorpresa fue mayúscula, pues solo tenia ganas de caminar, pero no podía hacerlo rápido, y al caminar me tambaleaba, me iba un poco hacia los lados, me imagine que algo parecido les sucede a los que se emborrachan.

Llegué a dudar del trago que le di a esa botella de agua que encontré tirada,  "¿no estaría algo envenenada con alguna sustancia extraña, la cual le dio ese sabor tan repugnante?, ¿por que me siento así de tembloroso?, me desconozco"... y la cosa empeoró, me tuve que sentar en el suelo, a la orilla del camino, con los brazos extendidos hacia la tierra, y agachado, como evitando por vergüenza ser visto por el mismísimo cielo y así me quedé un buen rato.

La sensación de cansancio era extrema, incluso me daban ganas de echarme a dormir ahí mismo, o a un lado, entre los matorrales, pero si alguien me ve pensará que morí...  y si me acuesto ¿y me sale una serpiente de cascabel?, en eso caí en cuenta que arriba revoloteaba un grupo de aves negras, no supe si eran zopilotes o cuervos, pero me dieron muy mala espina, e hice un gran esfuerzo, me levanté de ahí... y a caminar nuevamente.



Tuve que orar mientras caminaba, pidiendo que no fuera a quedar por ahí tirado, en ese lugar desconocido, ¿quien me iba a encontrar?, vaya, no estaba muriéndome, pero si sentía que podía desmayarme en cualquier momento y quien sabe en cuanto tiempo despertaría.

Al poco rato, no se como fui a dar con un camino que reconocí, sin querer llegué al entronque de uno por el que si había pasado en un inicio, y eso me reanimó, de modo que ya caminaba y a paso mas veloz, a la vez seguía respirando profundo.

Iba a regresar con cerca de 32 kms sumados en el reloj y, amontonados en mi debilucho cuerpo.

Había aprendido muchas lecciones en un solo día... "solo quiero llegar, llegar ya"... ¡muero de hambre!

Pasó una camioneta con dos tripulantes y se me quedaron viendo, pero no quise ya pedir raite, faltaba solo una milla para llegar, ahora la recorro, ahora que me ha llegado esta pequeña fuerza que me impulsa, ¿de donde llegó?, ¿del cielo?, ¿la tenía reservada acaso?  

Y enseguida pasé de caminar a paso veloz al trote, reconociendo con alegría que ya estaba llegando, al fin. ¡En cuanto llegue a donde me cuidan mi carro compraré... lo que sea que se coma!

"Sé que hice muchas cosas imprudentes, me pudo haber ido peor... y te las cuento para que aprendamos de los errores ajenos, pues incluso hay casos peor que el mio, de corredores mas experimentados que se han extraviado por días enteros, incluso hubo quien dejó este mundo por realizar su deporte favorito en condiciones similares, y es que como es bien sabido: al mejor cazador se le va la liebre;  procura organizarte bien, que cuando lo hagas nunca te falte nada, ni siquiera una buena compañía".


Narrado y escrito por Héctor Buelna

Contado por un corredor Anónimo









lunes, 29 de diciembre de 2014

Resumen anual 2014

Doce meses de buena acción. Mucho podría contar en este recuento, pero por eso mismo me voy al grano resumiendo lo mas importante.


Enero:

Comienza uno a desentumir las piernas, pocos kilómetros, mucho frío y muchos proyectos que planear con las carreras, ¿podré este año volver hacer mis tres maratones?, ¿podré bajarle tiempo a mis récords personales, o ya habré llegado a mis limites?, y luego me acuerdo que los límites son para desafiarse, al menos un segundo le puedo bajar a 5 o 10k.

Solo participé en la primera carrera del Parque Morelos de 5k, haciendo un modesto 20:05 minutos.




Febrero:

Sesiones de velocidad... digo, si casi no hay carreras, es el mejor momento del año para entrenar duro preparándonos para lo que viene.

Teniendo al Cerro Colorado sería un desperdicio no sacarle probecho, y tengo en el una ruta especial de 9.1 kms. el cual desde hace año y medio siempre busco hacerla mas rápida, la tomo como una carrera de competencia, obviamente contra mi mismo... pero apenas a medio trote la hice en ese mes, en 51 minutos, sin buscar el récord.

En el Centro Cívico de Mexicali, a punto de medio maratonear.

Marzo:

Y esa ruta del cerro al fin la ataqué con ganas, con esas duras cuestas, logrando 44:12 minutos.

Hice el Medio Maratón de Mexicali, con regular resultado, y voy a parecer disco rayado pero es en esta ciudad donde nunca mejoro mis marcas, en ninguna distancia, esta vez hice 1:36:40 horas, algo no andaba bien, pero al terminar siempre me digo: "me voy a desquitar en Ensenada".

Participé en la carrera de Yo también corro en Tijuana, que esta vez no fue de relevos de 4x1000 sino una carrera de 10 kilómetros, muy buena por cierto.

En la carrera de Yo También Corro en Tijuana.

Hice la 5k de Lucky Run, carrera de temática irlandesa, con luces de neón, y de noche, ¡claro!, pero resultó de 4.5 kms. mal medida, comenzó muy tarde, y aunque quedé en octavo lugar de llegada de poco sirvió porque no era competitiva... ¿que si la vuelvo a correr?... ¡Ni loco! ni ésta ni ninguna que se le parezca ─ entiéndase polvos de colores, lucecitas, disfraces, aztecas, chacotea en el lodo, etc.─.

Entré a la carrera de Alba Roja, haciendo 21:10 minutos, una que se me complica, y que raro ya que entreno en cuestas, pero he de bajarle de 21 minutos.

En la carrera de Alba Roja.


Abril:

En este mes no entré a carreras, tuve suficiente con las del mes anterior, así que solo me dediqué a entrenar para tratar de bajar mi tiempo en los 21k de Ensenada, fecha que ya se acercaba.

Entrenando, que lo hago solo y así me gusta, me concentro mas, y así pude romper dos records personales, en 10k hice 39:58 y en  16k o 10 millas logré 1:07:35 horas.

Sorpresa que al meterme al sorteo para el maratón de Chicago fui seleccionado, al igual que un amigo ─Luis Morúa Aguilar─. A contar los meses y a prepararse para cumplir un sueño.


¡Gracias Víctor Serna por las excelentes tomas que captaste en el Cóndor!


Mayo:

Busqué las distancias largas, ya que también me decidí a entrarle al Maratón de San Diego, a pesar de que la pensé mucho, por la sufrida que me di un año antes para poderlo terminar, ya que nos cambiaron la ruta, pero fui optimista y me dije: "Esta vez no va a poder conmigo, con todo y su cuestota de 3 kilómetros".

Mi nuevo récord personal de 21k se cumplió en Ensenada, al hacer 1:31:45 horas, tiempo que mejoré de haber hecho un año antes 1:33 ahí mismo. Aun así llegué a la meta insatisfecho, pues había entrenado para romper la barrera de 1:30 horas.

A punto de cruzar la meta en Ensenada, 21 kilómetros.
Foto de Carlos Oliva


Junio:

Maratón de San Diego, sin afán de hacerme el héroe me fui algo reservado, y al final con mucha satisfacción conseguí 3:43 horas, que me supo como a 3:30 por la ruta complicada con tantas vueltas y subidas.

En la 5k de la carrera por la Salud o de los médicos, sin querer obtuve un podio, un segundo lugar inesperado, y con 19:38 minutos, curioso para mi pues está ese número algo lejos de mi mejor marca.

La que no dejo pasar, es la carrera Masters, una distancia que me tenía obsesionado, sin embargo nunca rindo bien en la Masters, pues nos toca correrla justo cuando el calor está mas que desatado.
De cualquier modo mejoré mi marca de esta ruta con 1:10:50 horas, y llegando en el lugar #34 general.

Con mi medalla y camiseta del Maratón de San Diego 2014.


Julio:

Visitas al Cóndor, pues aunque me gusta correr solo (habrá quien piense que por timidez) fuimos a este bonito lugar en un par de ocasiones, Víctor Serna, Mary Aldaco, Francisco Isais, Ninfa Uribe y Víctor Ponce, fue muy bonito convivir, conocer a nuevos runners, correr largas distancias y esas fotos fenomenales que Víctor tomó, hicieron que valiera la pena el ir tan lejos.

Hice el Medio maratón de Tijuana, no iba a participar, pero al menos trotando lo quise hacer, ya que la famosa "ciática" me estubo dando lata, y con 1:38:37 horas fue suficiente para quedar contento.



En la carrera de los Médicos 5k
Foto: Víctor Serna

Agosto:

Carreras de las mas esperadas del año son en éste mes, así que hice las de 5k, Periódico Frontera, la AIM, la del Florido... pero cero récords, aun no andaba bien, así como tampoco pude mejorar mi marca de la carrera Canaco 10k... ni tampoco la de mi ruta del cerro Colorado de 9.1 kms. eso sí, no dejé de intentarlo.

Llegando a la meta de la carrera AIM

Septiembre:

Entrenando para mi siguiente maratón pude al fin conocer el famoso Rancho Casián, que en realidad es un pequeño lugar el llamado así, y se corre por el Camino vecinal Cuero de venado casi siempre. Bonito lugar pero sin lograr fascinarme como el Cóndor.

No me quise quedar fuera de la carrera de la Independencia, la de la ruta mas difícil de toda Tijuana, bueno, hay quienes dicen que la "Enchilada" lo es, carrera que aun no conozco, pero no lo creo, mas bien es que la Enchilada cansa mas por ser una distancia mayor de 12 kms. mientras que la del ascenso a la Francisco Villa es de solo 7.8 kms.

Con algunos corredores en mi "debut" en el Casián, entre ellos mis buenos amigos
Ninfa Uribe, Héctor Romero y desde luego la buena fotógrafa no sale, pero hizo
falta en la foto: Isabel Granados.


Octubre:

Hubo varios medios maratones en la región, y me los perdí ¡TODOS! ya que ninguno estaba a una fecha que se adecuara o que no me afectara para mi participación en mi segundo maratón del año.

El 12 de octubre, finalmente llegó el gran día, correr en Chicago, donde la pregunta ¿Y que tiempo hiciste? salió sobrando, pues tan solo la ruta y el ambiente se disfrutan enormemente, fue una aventura inolvidable sin duda, y repetible por supuesto.

En Chicago hice un decente 3:51 horas.


Noviembre:

Corrí una carrera de campo traviesa dentro del parque Morelos, con lodo, charcos, césped mojado, arena, y no estubo planeado así, solo que había llovido la noche anterior, muy buena, aunque de solo 4.2 kms.

Hice mi propia carrera una vez mas, la del cerro, y ahora si rompí mi record, con 43:48 minutos.

Corrí la 10k del periódico El Mexicano, que para mi sorpresa le gané a serios rivales, algunos que a decir verdad nunca había podido con ellos, pero mis estrategias me fallaron puesto que no conseguí bajarle de 40 minutos como quería, tan cerca... hice 40:04 minutos, y ya se donde estuve mal, así que vamos por mas en el 2015.

Como siempre, mi estimado Germán Rodríguez Castro, se luce al tomarnos fotos.
Aquí en la 10k del Mexicano.


Diciembre:

A dos días para el Maratón Gobernador o de Mexicali me animé a ir a correrlo, muy, pero muy reservado iba, porque no quería forzarme siendo tan reciente el maratón  de Chicago.
El resultado no fue nada malo, pues con 3:49 horas fue mi segundo mejor maratón (en cuanto a tiempo) de cinco que he hecho en esta ciudad de Mexicali.

Pude cumplir con correr tres maratones en el 2014 y eso me deja un buen sabor. No pude mucho con la velocidad en ninguna distancia, lo atribuyo a las molestias de la... ya no quiero ni mencionarla.. la ciática, pero a la vez me considero afortunado, pues hay personas que este mal les pega tan fuerte que el correr es casi imposible y que incluso con solo caminar ya les duele, y yo haciendo maratones, pues no me puedo quejar, ¿que mas dan los records si puedo seguir en movimiento?

En Mexicali, buscando cruzar la meta de Maratón por quinta ocasión.

 No quería que se me acabara el año sin otro récord personal, pues justo hoy 29 de diciembre, me aventé con determinación a hacer mi carrera del Cerro Colorado, la de 9.1 kilómetros, y aunque ya lo había logrado en noviembre, dije "le puedo bajar mas, hoy me siento muy bien... voy de nuevo por el récord", y si que sí, 43:25 minutos y hasta bajando el paso en los cien metros finales, fue increíble la sensación.


 Te agradezco: a ti que me acompañaste corriendo en algún lugar, a ti que entras a éste blog y me dejas un bonito mensaje de retroalimentación, a ti que me apoyas aunque sabes que estoy muy lejos de ser un gran corredor, a ti que has compartido mis temas en facebook, a ti que corriste mucho mas veloz que yo y me diste el ejemplo de que tengo mucho por mejorar... gracias a ti que por leer mi blog ─o no─ ya comienzas a correr, que por leer aquí, te dio por correr un día un maratón, que me lo dijeras, que me lo compartieras ha sido maravilloso.


¡Que tengan un excelente año 2015!, con centenares o miles de exitosos kilómetros.

¡Un abrazo fraternal, que espero dárselos cuando los vea!


Héctor Buelna M.







lunes, 15 de diciembre de 2014

Maratón en Mexicali 2014


Solo en el 2012 pude conseguirlo, correr tres maratones, el año pasado me quedé con las ganas, hice dos, no se pudo; no quería que este año fuera igual, pero el panorama no era muy alentador:


"Solo pude entrenar 26 kilómetros... no iré"

Hace pocas semanas entrené 26 kilómetros, en los cuales me costó mucho trabajo aguantar el paso, y sobre todo, terminar esa distancia me fue muy difícil.

"No, no iré al maratón de Mexicali, mejor me olvido de eso y debo descansar lo que resta del año" , me dije.
Dos semanas después hice otro intento, donde 32 o 34 kms. serían la prueba definitiva para ver si estaba bien para otro maratón, pero, me fue tan mal... hice 23 kms, caminé un poco, troté otro kilómetro, volví a caminar y completé apenas 25 kms. de los 32 que pretendía.

Desilusión y desánimo total, debía olvidarme de mi sueño de completar tres maratones en el año, el de Chicago aun era muy reciente y seguramente ya no me recupero tan rápido de esos esfuerzos.

Sin un entrenamiento adecuado, con molestias físicas de la ciática, con temores, dudas e inseguridad, y a dos días antes del evento de maratón, decidí ir con mi masajista de cabecera, la señora María Torres, quien me ayuda mucho con lo del nervio ciático, sería ella quien tendría el veredicto final... y me dijo: "Sí está algo inflamado el nervio, pero si puedes correr"; claro ella no está enterada de que un maratón son 42.195 kilómetros, y que me lleva más de 3 horas y media en acción... pero gracias a ella, salí de su casa con el pensamiento renovado y positivo:
"Si voy a correr este maratón, lo haré tranquilo, como me vaya sintiendo le iré dando, todo tiene que salir bien".


Fotografía de: Isabel Mata


Maratón de Mexicali 2014


Y como no animarme, el saber que habría una nueva ruta, que ahora sí darían chips (para evitar a los tramposos), y tan solo por la satisfacción de saber que podía concluir mi tercer maratón del año, no importa que apenas 2 meses atrás hubiera corrido el anterior.

7:30 a.m. y arrancó la gran fiesta del maratón Gobernador desde ciudad deportiva, con cerca de mil participantes, yo salí despacio, desde atrás de todos.
Que suerte amanecer como a 10 grados centígrados, muy buen clima para sobrellevar el movimiento en la búsqueda de conquistar un nuevo reto.

Poco a poco fui agarrando mi paso, para manejarlo a 5 minutos por kilómetro. En eso me encontré a la señora Ninfa Uribe (corredora muy popular en Tijuana) en el kilómetro 3 y así platicando nos acompañamos hasta el km.6. Muy fuerte ella, le dije que a ese paso de seguro iba a llegar a la meta en 3:30' y antes que yo.

10 kms en 49:40 minutos, pero consciente de que debía bajar un poco el paso para no pagarlo caro en los kilómetros finales.
Medio maratón en 1:46 horas, algo relajado ya que acostumbro en los maratones a llevar entre 1:40'  y 1:45' a la mitad.

Primer estirada de la pierna (parte de mi plan) que tiene la "molesta ciática" algo breve de 20 a 25 segundos, y me funciona, me siento mucho mejor... habrá quien haya pensado que ya tan pronto iba acalambrado, pero no, solo quería evitar la pesadez y dolor en la pierna.

Imagen de Sudor Cachanila


El valioso apoyo de los Amigos

Que gusto me daba de ver a tantas caras conocidas, sino corriendo, echando porras, como lo hizo Ultrabel (Isabel) Mata y su esposo Adán Morales, quienes decidieron esta vez vivir el maratón  como espectadores y porristas, incluso como "aguadores"; cuatro veces los vi en diferentes puntos del recorrido, que gran detalle que nos animaron con su presencia... ¡¡Gracias!!

En una vuelta en "U", ya acababa de pasar el km.24 y vi que Super Ninfa venía cerca, ¡vaya!, a tan solo unos 300 metros atrás de mi... en cualquier momento me va a dar alcance, pensé. Como no queriendo la cosa, el verla me motivó a apretar un poco más el paso.
Escuché mi nombre del otro lado de la calle, entre los que venían en sentido opuesto, era el señor Eduardo Rosales animándome con ese grito de júbilo. Él padece una enfermedad que le imposibilita el correr correctamente, pero ahí estaba también echándole ganas.

Algo grandioso fue toparme en el km.26 con Heriberto Rodarte, el corría la distancia en relevos de 4, y su presencia me reanimó, corriendo y platicando un poco, en verdad me daba mucho gusto de ver que después de una reciente operación el ya estaba ahí participando. 
Me detuve a estirar de nuevo la pierna, ahora sí ya algo dolorida, algo breve y listo... y, fue increíble, ahora que esto escribo, pues con esa buena compañía (Heriberto) no me di cuenta que pasé los 26 kms. que era lo máximo que había entrenado, y al no darme cuenta no me tuve que sugestionar por acordarme de aquellos fallidos entrenamientos.

Me fui a buen paso con mi pacer Heriberto hasta el km.30... ¡gracias amigo!, me ayudó mucho tu compañía y el que me recordaras que debía bloquear mentalmente el dolorcillo que llevaba.

Foto de: Brenda I.

"El dolor no existe, solo las ganas de llegar a la meta"

32 kms  o 20 millas en 2:45 horas.─ Ahora iba lidiando con esa lucha de mi mente contra el cuerpo, ¿quien ganaría la batalla?. Uno decide en realidad quien puede ganar, ya que si solo escuchas al cuerpo, querrás abandonar y pensar negativamente que no puedes más, pero siempre se puede, tan solo basta con colocar en tu mente algunos de tus mejores logros, de los que te sientas orgulloso y el chip se activa a tu favor, "si ya pude con rutas más difíciles ¿que no pueda con esto?"... "No duele nada, eso no existe, solo las ganas de llegar, de lograrlo, eso si que verdaderamente existe".

Claro que tuve que estirar la pierna otro par de veces, y que algunos kilómetros me salieron más lentos de lo que hubiera deseado, pero en general y para mi sorpresa iba bien, como para empatar mi récord mexicalense de 3:47 horas.

Otro beneficio del cambio de ruta, ─por cierto mucho mejor ruta que la anterior─ fue que mucha gente salió de sus casas para echar porras a los corredores, no saben como nos ayuda ese bonito gesto de apoyo, es un empujoncito extra que hacen que las cansadas piernas se reaviven, y que el alma comience con esa sincronización o conexión...


Excelente toma de: Yo también corro en Tijuana







Conexión: Alma + Cuerpo + Corazón = Maratón

Y es que no solo son las piernas, los corredores de esta distancia lo sabemos muy bien, por ejemplo a mi me pasa que se me entumen los brazos despues del km.38 aproximadamente. Respiramos más profundo para jalar aire y que éste llegue hasta los músculos mas recónditos de las piernas. El estómago de pronto se puede sentir revuelto debido a las bebidas isotónicas o azucaradas, a los geles, y tener que estar en movimiento continuo. Las rodillas a veces duelen un poco; hay quienes tienen que lidiar con ampoyas, etc. ah, y que decir de los calambres... esta vez me salvé de ellos, los fui toreando en los últimos kilómetros, sin embargo, ahí los sentía latentes, como esperando algún descuido de mi parte para atacar de improviso... en cada pantorrilla sentía algunos nervios que brincaban de un lugar a otro, ¿como se les ocurre si solo me faltan 4 kilómetros para llegar?

Así que tuve que echar mano de todos los recursos que en otras ocasiones me han funcionado, y sí, por eso es que la conexión del alma, cuerpo y corazón, funciona para echar para delante... las porras mentales que uno mismo se da son fundamentales para conseguir cada nueva meta... algo como:  "yo puedo, yo quiero, soy fuerte y lo merezco".

Alguien me dice: "Ya la hiciste, aqui a la vuelta ya está la meta", ¿donde, que no la veo?, contesto yo.





Lucy me toma una foto, le doy el tradicional saludo... Germán Rodríguez Sr. también está ahi a unos pasos, otra foto, y me dice: "ya llegaste Héctor, felicidades".

Y, que dicha se genera en todo nuestro ser al ver el arco-meta frente a nosotros, a unos cuantos pasos.
Crucé la meta en 3:49 horas, mi segunda mejor marca en Mexicali de 5 ya en total.

Me saluda "El más mejor", nuestro fotógrafo estrella Germán Rodríguez Castro, me dan mi medalla dorada de le edición #49, hermosa por cierto, como siempre, y extrañamente, sintiéndome en una sola pieza, también muy contento por ese bienestar, emocionado y satisfecho, hasta el cansancio se me olvidó, debo decir.

Mi maratón número doce ya era una realidad... ¡a Dios gracias, se pudo!

Felicidades a todos los osados atletas que cruzaron la meta una vez mas... y a muchos valientes que debutaron en esta ocasión...  ¿Como faltar a la próxima edición, a la de oro, la del aniversario # 50?


Las 5 medallas de maratones en Mexicali, una es la de mi debut como maratonista,
la de color bronce, del 2007.  Las  otras son del 2011, 2012, 2013 y 2014.

¡Gracias por tu visita!








jueves, 11 de diciembre de 2014

La Misteriosa chica de la playa

Era una tarde como cualquier otra: Salí a trotar a la playa, pues vivo en Rosarito, y me aprovecho de esta cercanía —a la playa— todos los días; para ir a correr ligeramente un rato, ya sea en la mañana, o en la tarde noche.

Lo que era fuera de lo común es verla a ella allí, sola, sentada en una de las rocas adjunto a la playa, llorando. Traté de ignorarla, y seguir mi trote; pero mi masculinidad me lo impidió y le fui a preguntar si le ocurría algo.



—Estoy muy confundida. —Me contestó—. Pues estábamos nadando muy a gusto, y mientras una ola me tumbó, al salir ya no había nadie, solo yo... Estoy muy confundida.

—Te has de ver golpeado; a lo mejor tienes algún tipo de amnesia. Venga, si gustas te acompaño al bulevar; para que tomes un taxi a tu casa —Le dije—, mientras veía su preocupación en los ojos.

—No, mi familia debe estar por aquí, los esperaré hasta que vengan.

—Muy bien, —le dije— voy a estar por aquí entrenando, en otro momento me doy otra vuelta para ver si ya vinieron por ti; o por si gustas, acompañarte a un taxi.

Pensativo, seguí trotando, sentido contrario de donde estaba ella; pero recurrentemente volteaba hacia atrás, para ver su silueta como iba quedando atrás. Eran como las 5 y fracción de la tarde —de un día de Marzo— de estos para terminar el invierno.



El sol se empezaba a meter entre las nubes y el horizonte; pensando que las cosas para ella se complicarían por la oscuridad; opté por regresarme, a donde estaba ella.

Y mientras me dirigía a esas rocas, donde estaba sentada, me preguntaba a mi mismo:

—¿Qué le habrá pasado en realidad a esa muchacha?

No andaba muy lejos de donde ella estaba, pero la marea empezaba a subir, y ya veía golpear las olas, las rocas donde ella reposaba sentada. Mientras seguía en mi trote. a la distancia, veía que su cara daba la vista al mar, pero en repetidas ocasiones me percaté que me dio varios vistazos

Al llegar; noté que seguía extrañada, no era tan tarde, y la penumbra apenas estaba por comenzar, y le pregunte:

—¿Estás segura que no quieres que te acompañe a tomar un taxi?

—No. No quiero preocupar a mi familia, por aquí han de estar y no han de tardar en venir por mi.

—Mira, ya esta oscureciendo, no hay gente y aquí no llegan las luces, creo que es mejor que te lleve a un teléfono o a un taxi, a la policía si gustas... Además la marea ya está subiendo.



Con los ojos llenos de gratitud y a la vez tristes, me tendió la mano; y mientras la ayudaba a levantarse, una ola grande nos golpeó, y en un destello de mar, ella se me desapareció. Mis manos se quedaron tan solo mojadas.

Parado ahora al lado de donde ella estaba, salté hacia el mar, mar a dentro, pero no la encontré...

Ya estaba oscuro, cuando decidí volver a casa, y mientras me retiraba volteaba hacia atrás; tan solo veía en la penumbra las olas golpear aquellas rocas.

Quise platicar lo ocurrido a mis amigos, a mi familia; nunca lo he hecho. Algo me dice que no lo haga; pues nunca jamás nadie me lo podrá creer.


Narración de: Leopoldo Espinosa
Título original: La Muchacha en las Rocas
Cortesía de: Leyendas de Tijuana.  http://leyendasdetijuana.blogspot.mx/




sábado, 6 de diciembre de 2014

Los Tres Chapulines Colorados

Tres personajes que corren por: La superación personal de un niño, un joven víctima de Bullying, y el que desea vencer el miedo a la distancia de maratón...

Tres amigos a punto de correr su primer maratón, Manuel, Víctor y Juan, comenzaron la siguiente conversación:

 Manuel, y,  ¿como es que te animaste a correr esta distancia? ─pregunta Juan.

─Pues mira, de niño y en quinto año de primaria, recuerdo que acabábamos de entrar del recreo, y había olvidado ir al baño, así que le pedí al profesor que me diera permiso de salir e ir al sanitario, pero me dio un rotundo y gritado ¡NO!, que todos en el salón se me quedaron viendo.

─Bueno pero un error lo comete cualquiera, le dije al profesor.
─Si, pero 500 errores también los comete cualquiera ─me respondió.

─Pero entonces, ¿que hiciste? ─interrogó Víctor.

─Nada, yo que era mas noble que una lechuga, me quedé tristemente sentado en mi pupitre, miraba hacia las ventanas abiertas, y no saben como deseaba en ese momento tener una pastilla de chiquitolina para escaparme sin que nadie se diera cuenta.  O, tal vez si tuviera un chicharra paralizadora, dejaría al profe petrificado por unos minutos para salirme del salón, llegué a pensar.
En fin, me juré que un día cuando creciera, sería tan hábil e ingenioso como mi héroe favorito.

Después de una hora con mis piernas apretándose entre sí, solo puse cara de que moría de dolor de estómago y, ya al fin se apiadó de mi ese profesor, y me dio permiso de salir, yo corrí de un extremo al otro para llegar a la puerta de salida, pero no olvido las palabras del profe que en ese momento me dijo: “Aunque corras, no creo que vayas a llegar muy lejos”...
Y recordando eso decidí animarme a por fin correr los 42 kilómetros.



Y tu Víctor, ¿como es que decidiste participar? ─le preguntan.

─Pues, algo parecido, ya que una tarde regresando de la escuela, y tras un extraño silencio detecté con mis imaginarias antenitas de vinil, la presencia del enemigo, sentí miedo, puesto que como ya era costumbre, ahí estaba un grupo de vagos en un callejón por donde debía caminar para llegar a casa, solo un poco mayores que yo, y ya en varias ocasiones me habían agredido, pero no me defendía de sus empujones, golpes y palabrotas por ser ellos cuatro vagos experimentados contra un chico sano y serio… y temblaba, el cúnico había pandido en mi de solo verlos.

Que ganas tenía de extraer de alguno de mis libros un mágico chipote chillón que había dibujado, y que aunque fuera de plástico, que doliera como una roca para agarrarlos a golpes.

Pero ese día todos mis movimientos estaban fríamente calculados, así que en un descuido de ellos, y a pocos metros de tenerlos frente a frente, escondí los libros escolares tras un ancho arbusto, y entonces ya al verme, ellos comenzaron con esa molesta rutina de empujarme.
Y mi plan que ya había trazado dio marcha al decirles: “los reto a que me dejen en paz, con una carrera de aquí hasta el bulevar, si me alcanzan me golpean todo lo que gusten, y si no me alcanzan me deben de ignorar cada vez que me vuelvan a ver de ahora en adelante, a ver si son tan fuertes y tan valientes".

Desde luego que ellos ignoraban que yo era mas ágil que una tortuga, y corriendo, mas fuerte que un ratón, y que era campeón de velocidad en la escuela... y que además me estaba armando de valor para lanzarles ese reto.

Tuve suerte, pues lo aceptaron, aunque no sabía si alguno iba a resultar mas veloz que yo, aparte de que el mencionado bulevar quedaba a una milla de distancia… así que corrieron y corrieron como locos detrás de mi, y uno a uno se fueron quedando, agotados y con la lengua de fuera, solo uno aguantó un kilómetro y venía a unos veinte metros detrás de mi, y como era uno de mi estatura, me detuve, voltee a verlo, como esperándolo, y se sorprendió de no verme igual de cansado que el.
Con las manos apuñadas y en posición defensiva lo enfrenté: “¿Y tu que me vas a hacer?,  ya perdieron… no contaron con mi astucia”.

El, simplemente agachó la mirada y se regresó a trote lento con sus amigos.
Después de eso, de verdad que caminaba ya contento por las calles de mi colonia, y para ellos yo simplemente ya era invisible.
Así que ya saben de donde saqué la motivación para correr este maratón.



Ahora solo faltas tu Juan, ¡cuéntanos!

─Pues mi caso es mas simple, yo le tenia miedo a ésta distancia, bueno aun me queda un poco de cúnico, digo, de pánico, pero siempre quise venir hasta esta ciudad para correr el maratón, sobre todo mi esposa adoraba la idea de venir a conocer, de compras y turistear en ella.

Cada mes que pasaba yo seguía indeciso:

─Si quiero, sería grandioso ir... si me inscribooo... le decía a mi esposa.
─Pues sí, animate y hazlo ─respondía ella.
─ ¡Si me inscriboooo!  ─ le repetía yo de nuevo.
─Lo sé, y yo también quiero ir ─añadió ella.
─Si me inscriboooo- seguía yo con mi cantaleta, fingiendo valentía y desesperándola un poco.
─Si pues... ¡hazlo yá y luego me avisas! ─ me dijo ella en tono demandante.  

No me atrevía a aceptar que quería inscribirme, y poco después, a pesar de que había quedado seleccionado en el sorteo y, de estar entrenando ya mucha mas distancia que un medio maratón me acobardaba con la idea de correrlo, hasta que...

─ ¿Entonces, que?, ¿Vamos a ir o no Juan?, ─inquirió mi esposa una tarde.

─No sé, ya estoy entrenando hasta 30 kilómetros, me siento bien, pero dicen que uno se topa con el famoso muro a partir de ahí y… y luego llegan los dolores en las piernas… no, pensándolo bien, creo que mejor me rajo ─ le dije.

─Mira, como ya lo había sospechado desde un principio, conociéndote, que no te atreverías, te tengo un regalito… ¡ya estás inscrito al maratón de Nueva York! ─agregó ella, mostrándome la pantalla de su computadora.

─ ¡No lo puedo creer, amor, gracias!… ¡en serio gracias por aprovecharte de mi nobleza! ─fue mi respuesta.

Y así fue como decidimos participar en este importante evento… pero amigos, esto ya va a comenzar, preparen sus piernas, sus escudos que son sus corazones, y ¡síganme, síganme los buenos!, que esa magnífica meta en Central Park todos la tenemos que cruzar.



 -En memoria de nuestro admirado Shakespeare mexicano: Chespirito.

  Héctor Buelna M.




Archivo del blog