miércoles, 6 de agosto de 2014

Una experiencia inolvidable, Medio Maratón de Tijuana

Un joven que conocí hace poco, me contó sobre su participación en el reciente medio maratón de Tijuana 2014. El ni siquiera sabía que tengo un blog. Su nombre es Alfonzo Alvarez.
 Al cuestionarle como le fue me comentó como preámbulo que al dirigirse al evento, en el taxi, un señor de avanzada edad, vestido con ropa habitual le dijo que el iba también a correr. Se fueron platicando en el camino. Alfonzo estaba incrédulo, dudaba ya que ese señor con esa ropa y a esa edad, que al parecer era mas de ochenta, ¿como era posible que fuera a correr?. 
Una vez cerca de donde daría inicio la carrera, este señor, mientras tomaba el número para ponerselo en su camisa le contó de como su casa se había quemado un día antes y que no alcanzó a recuperar su ropa deportiva, pero que de ninguna manera quería perderse la carrera.
Alfonzo conmovido, en un acto de nobleza, al ver que este hombre no llevaba ropa adecuada para correr, entonces le dijo que el le compraba por lo menos un short, pero no encontraron tiendas abiertas a esa hora, ni había puestos de venta; el señor le dijo que así lo correría, que no se preocupara y que calentara pues ya era el segundo llamado para que iniciara la carrera.
Sin duda este hombre con esa determinación sería un gran ejemplo y muy importante para Alfonzo, (muchacho que sufre de salmonelosis, enfermedad que provoca fiebre, dolor de cuerpo, debilidad, etc. todo el día) ejemplo que iba a necesitar al acordarse de el mientras corriera. 

Me tomo el permiso y atrevimiento de contar esto, ya que el no quiso agregarlo como parte de su experiencia, tal vez porque consideró que el ayudar a otros debería ser algo muy personal que no es para andarlo diciendo y a la vez por que siente que esa es una historia que merece contarse aparte... pero ¿quien la puede contar?, solo alguien que conozca a ese señor de avanzada edad. Pero, después ya no lo volvió a ver, ni recuerda su nombre. ¿Habrá el terminado los 21 kms?, de ser así ¿Como le habrá ido?

-------------------------------------------------------------------------

 Esto es lo que el nos cuenta:

 Sonó la alarma del despertador, abrí los ojos y pensé: "hoy es jueves 3 de julio, ¿acaso ya estarán las inscripciones para este medio maratón?". Luego el dolor abdominal y la fiebre me recordaron que este año no podría correrlo.

Día tras día me decía: "¡hoy voy a entrenar, yo quiero correr, voy a correr!"; solo que los tratamientos de esta enfermedad no estaban funcionando y cada día me sentía como si hubiera recibido una buena paliza por la noche y me hacía andar todo el día cabizbajo.

Por fin llegaron los estudios que me habían practicado y sorpresa, la buena noticia, que no es nada grave, pero me di cuenta que ya era sábado y al día siguiente ya era el gran día.
"Que bien, por fin este tratamiento está funcionando de maravilla, me siento bien"... entonces podía imaginarme el calor de los corredores el día del evento, los rostros, el ambiente circundante antes del disparo de salida y eso me emocionaba, me hacía sentir mas feliz.

Las inscripciones ya estaban cerradas por internet y habría que acudir a las instalaciones del Imdet, así que a mediodía tomé la bicicleta y fui.
Lo que me dijeron: "Muchacho, ven a las cuatro de la tarde y veremos si sobran números para poderte entregar uno".
Me regresé a casa, pero a las 3:30 ya me encontraba haciendo fila nuevamente en el Imdet.
A las 5:40 p.m. por fin tuve en mis manos el número 1581. 
Me quedé de una vez a la cena de carbohidratos, y de alguna manera se me hizo tarde, ya iban a hacer las 8 de la noche. ¡A correr!. No tenía short, ni camiseta, ni tenis; ¡mis tenis de entrenamiento ya están rotos!... corre, corre me decía. 
La tienda a la que fui ya estaba cerrando, tuve que rogarle al personal para que me dejaran entrar y poder conseguir por lo menos los tenis. El punto es que todo esto afortunadamente salió como lo esperaba. 
Domingo 27 de julio de 2014, muy temprano todo quedó listo. Cuando ya faltaba media hora para empezar ya estaba calentando, miré a todos que también están listos, huelo el ambiente y huele a adrenalina.



Comienza la carrera. Al kilómetro uno mi mente me quiere traicionar: "No entrenaste ni 5 minutos, te tomaste varias pastillas, ¿que reacción tendrán?. Mira vas muy lento. Ya me encuentro bañado de sudor... bueno ya cállate", le digo, y sigo corriendo

Solo quiero correr, sentir mi corazón latir, oír las pisadas y el respirar de los que van adelante y de los que vienen atrás, oír el murmullo y sentir las miradas de los espectadores.
¡Que experiencia!

Ya en el kilómetro 8 siento como me arden los ojos; aparece también un dolor en un muslo, de la pierna derecha y de nuevo mi mente me habla negativamente y me dice: ¡Abandona!
Pero yo solo quiero seguir, solo quiero terminar...quiero llorar, quiero gritar. La impotencia, la ansiedad y el dolor se han apoderado de mi. 
"Soy fuerte, yo puedo", me repito... pero no, no puedo controlarlo, creo que no puedo mas... voy a llorar!

En el km. 12, cerca de las 5 y 10, después de hidratarme ya solo empiezo a caminar, me siento vencido, entonces recuerdo: "Oye, no es la primera vez que empiezas algo, siempre abandonas... y ahora que las cosas están mas difíciles has abandonado". Solo tengo ganas de llorar nuevamente.
En eso alguien me toca un hombro y me dice: "¡ánimo, no bajes el ritmo, tu puedes, adelante!"
Luego otra persona me recomienda: "si caminas, camina despacio para que no te acalambres".

Con esas palabras de aliento, algo revivió en mi, me sentí querido, me sentí apoyado. Supe que no estaba solo, comprendí que en la carrera de la vida no estas solo, que hay gente que te ama, gente que te quiere, que te aprecia, pero que no los ves, pero que a veces no los percibes porque piensas que estas solo; no hay nada mas falso. Comprendí que las palabras que vienen de un corazón sincero, como las del primer corredor que me animó, son eficases, y se sienten, te llenan y avivan el espíritu.
Me di cuenta de lo valioso de pertenecer a una comunidad, que somos seres sociables, que aunque muchas veces reñimos y nos enojamos con nuestros semejantes, la verdad es que esas personas son muy valiosas, que puedes compartir con ellos un momento de plática, de risa, de debate, de comida, de juego, etc.

Fue así que poco a poco me acerqué a la meta, gracias al ánimo de los demás corredores.
Pude saber lo mucho que somos capaces de hacer y esa fortaleza que se reafirma una vez mas.
¡La alegría de que pudiste y el coraje del corazón... por hacer de cada paso un recorrido mas!

¡Animo, nunca estas solo... hemos llegado a la meta, la de una experiencia inolvidable!


Alfonzo Alvarez Sánchez, aunque no ganó ningún lugar, ni ningún premio
 económico, del puro gusto de poder terminar se subió al podio.






Archivo del blog