martes, 7 de junio de 2016

Maratón San Diego 2016

En ésta ocasión, en vez de narrarles como me fue en cada milla, mejor les contaré los detalles del evento de otra manera y de como salí "bien librado" del mismo.
Hay veces que uno se confía, se cree que todo va a salir bien solo porque ya se tiene cierta experiencia, pero no, una cosa es confiar en lo que ya se conoce y en la preparación que se tiene y otra es descuidarse y dejar de hacer ciertas cosas que te han funcionado antes. No es que importe mucho esto, a menos que estés anhelando romper tu marca personal, que en mi caso no la buscaba mejorar solo por segundos, sino por minutos.


Fotos: Lucy Domínguez




Lo que dejé de hacer:

Quise ir a entrenar a mi lugar favorito, el bosque del Cóndor, el cual es el lugar ideal de la región, lo mejor para prepararse para un maratón.

Siempre me entreno con tres largas distancias, ya sea algo como 28 kms, luego 32 y por último, una tercera tirada larga de 34 kms. Pues solo hice uno de 27 y después uno de 33 kms. No llegaba muy bien preparado a este evento de maratón.

La noche previa me tomo una pastilla para aminorar dolencias musculares, pues la ciática luego me sorprende o algún calambre en pleno esfuerzo por llegar a la meta. Olvidé tomarla.

Llevé conmigo por primera vez unas cápsulas de sales para tomarla después de dos horas de acción, éstas prometían aminorar el cansancio y dolor muscular en las piernas, pero al sacarlas de la bolsilla del short ya no estaban, se habían diluído casi en su totalidad con el agua que me fuí echando encima... errorzote!  Debí meterlas en una pequeña bolsita de plástico.

No revisé la ruta del recorrido para decirle a Lucy donde me entregara mi bebida de suero, que solo en este evento me hace el gran favor de entregármela en el km 28 aproximadamente, pero con el cambio de ruta ahora fue diferente, me lo dio en el km 34.5 cuando ya era algo tarde pues las molestias me habían alcanzado. En mi caso por sudar en exceso (desde el km.2) pues el agua y vasitos de powerade no me son suficientes.






Lo que no me gustó:


─El cambio de ruta, ya que si la anterior no era mejor que su antecesora y que alcancé a conocer en el 2012, ésta era peor. Cuestas "extras" se agregaron  y una infinidad de vueltas, demasiadas para mi gusto. La cuesta más larga, de unos 2.5 kilómetros es la de la Ruta estatal 163, que antes la comenzábamos a subir en el km 32, pues ahora tantito peor, nos agarra más cansados pues ya se sube desde el km.36.

Creo que los cambios deben ser para mejorar y en éste aspecto nos siguen fallando pese a que nos piden retroalimentación vía e-mail.

─Que se corra el half a la par del full, pues ya de por si los maratonistas nos vemos un tanto opacados al ser ellos casi 17 mil corredores contra 5800 participantes de maratón. En una parte iba preocupado por irme en la ruta del medio maratón, temor a equivocar la ruta; tenía que buscar visualmente hacia todos lados a los del dorsal color verde para asegurarme de todavía ir bien o si ya se habían ido los maratonistas por otro lado.

─El agua.- Hay que disminuir mucho el paso para beberla pues la dan en vasos y se tira mucho, en una de esas de plano caminé para tomar dos vasitos y poder beberlos completos.

Foto: RnR San Diego, oficial.


─El lugar de llegada.- Fueron muchas vueltas para localizar la meta. Tan solo cruzarla apenas podía avanzar entre tantos corredores, era como medio kilómetro que había que caminar hacia las carpas, y no tenía la certeza de si adonde iba era el lugar correcto... mientras las cosas en los brazos se me caían, y alguna buena corredora me hizo el favor de agacharse para darme una botella, pues se dio cuenta que podría tirar el resto, y es que a nadie se le ocurrió darnos una bolsa para poder ir recolectando lo que amablemente nos ofrecen los patrocinadores, hasta me siento limosnero con garrote por mencionar esto último, pero lo vi necesario.

─Hubo menos bandas de rock u otros músicos. Ya no vi a mis favoritos, una banda que arma un buen ritmo con percusiones, a quienes llamo tamborileros. Tampoco estaba el mariachi por ningún lado.

─Ni modo de echarle la culpa a los satélites, o a la neblina que cubría el cielo de San Diego, pero la medida en la distancia a todos nos dio mucho más de lo debido, pues un maratón son 42.195 kilómetros, y a todos nos dio arriba de 42.6, de hecho a algunos les dio 43 kms. Creo que no está bien medida la ruta, y no me extraña pues en Las Vegas pasó casi lo mismo y también es un evento organizado por el serial del Rock n Roll. Pues a ver que tal resulta Querétaro en octubre. Lo cierto es que con tantos metros de más, significa que todos hicimos nuestro maratón entre 2 y 4 minutos más rápido de lo que en verdad nos resultó, que en mi caso sería un 3:41 horas.


Porristas y familiares esperando a los corredores.


Lo que me gustó :

─Que el arranque sea más temprano, pues así menos sol nos pega, menos calor.

─Que en éste maratón siempre consigo mis mejores tiempos, como prueba de ello, de los 17 que llevo, cuatro de los cinco que he hecho en San Diego están entre los cinco que más rápidos he corrido, en buena parte debido al clima benévolo de la temporada.

─El ambiente generado para animar por parte de las porristas y gente que aprovechó para salir de sus casas y simplemente sentarse en sus patios o banquetas a aplaudir y echar porras; me sentí muy agradecido con todos ellos.

─Que los niños siguen saludando, buscando el "gimme five", no me pude resistir con algunos.

─Que a pesar de ir algo amolado al término de la subidota de la 163, miré a la banda que tocaba arriba del puente y los saludé para reanimarme, y funcionó pues me respondieron el saludo con sus manos.

─La medalla, muy bonita (aunque mi favorita es la del 2015), en esto si que son creativos.

─Saber que alguien me esperaba entre la multitud, deseando verme y saber como me fue (Lucy).

─La jacket de finisher, que solo se entrega a maratonistas, y mucho más bonita que la anterior, pues los detalles rojos la hacen lucir excelente.  Como anécdota extra, un chico norteamericano se me acercó al mirármela puesta y me dijo que donde se la entregaban, lamentablemente (para él) le tuve que decir que solo se la daban a quienes habían corrido el maratón, pues le ví portar su dorsal y medalla de medio maratón.

─La cerveza que al final también entregan gratis; que pude beberla mientras intercambiamos impresiones mi amigo Marco Jiménez y yo. Una no es ninguna, y para gente deshidratada nos cae muy bien, aliviana.

─Saber que en esta ocasión muchos amigos de Tijuana estaban participando, ya fuera en el medio o en el maratón, aunque solo tuve la suerte de ver a dos de ellos. 

─El poder sentir la satisfacción de haber culminado mi maratón número 17, y que a pesar de todo, poniendo las cosas en la balanza, no me fue tan mal. 

No sé si con cinco al hilo sean suficientes, o si regrese para el 2017. Tal vez me sume y aumente la estadística de los que corren los 21 kilómetros... ya lo decidiré.


Mi tradicional foto de camiseta con medalla de maratón. Con mis colegas Marco Jiménez y César Moreno. Y, con la chaqueta de finalista-maratonista.




La Lista Amigable de Maratonistas Tijuanenses:

Marco Jiménez:      3:17:18
Isabel Mata:            3:48:06
Marco A. Valencia  3:48:27
Víctor Ponce:         3:50:06
Efren Lugo:           4:04:15
Paulina Vega:        4:05:31
Adan Morales:      4:08:11
Ninfa Uribe:          4:10:52
Gabriel Flores:      4:22:36
Zuluz Villaseñor:  4:28:16
Leslie Valladares:  4:46:43
Luis Morúa:          5:32:16
Yoana Díaz:          5:49:43

¡Felicidades a todos por éste gran logro, recorriendo los 42 kms de puro sube y baja en San Diego!


Imagen: H. Buelna




Mi Top 5 de Maratones más rápidos:

5─ San Diego 2016     3:43:34'
4─ San Diego 2014     3:42:38
3─ Mexicali   2015      3:41:43'
2─ San Diego  2012     3:39:48'
1─ San Diego 2015      3:39:28'





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