lunes, 2 de junio de 2014

Rock & Roll San Diego Marathon 2014

San Diego, 1 de Junio de 2014


 Al igual que en años anteriores era la misma hora de cruzar la frontera, por San Isidro. Teníamos el tiempo medido, muy confiados, y el tiempo apenas ajustaba bien para llegar a San Diego, a donde inicia el maratón, y que nos toca la segunda revisión... chin!. Normalmente eso es algo tardado, y teníamos menos de una hora para llegar, habría calles cerradas. Ya me estaba haciendo a la idea de correr el medio maratón, pues éste comenzaría media hora mas tarde y era lo que podían hacer aquellos que no llegaran a tiempo. Pero no, yo entrené para el "full". Por suerte nos atendieron rápido, sobre todo al saber el inspector que yo iría a correr el maratón.
Llegamos apenas 15 minutos antes del arranque. Hice lo básico de calentamiento y estiramientos. Busqué el segundo corral; para mi sorpresa había mucha menos gente que en años anteriores, así que sin mas salimos puntuales a las 6:15 a.m. ¡La fiesta comenzó!


Objetivos:
La ruta no se presta para records personales, aunque habrá quien lo logre aquí si se ha entrenado muy bien, y a pesar de que un año antes me prometí no volver a correrlo si no cambiaban la ruta... ahí estaba de nuevo. Necio, o ganas de sacarme la espinita de no poder con tantas subidas, no sé, pero lo iba a volver a intentar, seguro estaba de bajarle a aquel casi 3:57' del 2013. La ruta ya la había trabajado mentalmente también. Además quería correr mas tranquilo la segunda mitad o a partir del km 25 que es donde comienzan las cuestas mas pesadas. Relajarme en todo el camino, sin presionarme mucho por el tiempo y disfrutar lo mas que pudiera el trayecto.
Pensé en hacer 1:39  ó 1:40 el medio (21k) pero ya sería como me fuera sintiendo, el caso era estar cerca de esos números para tener energía para la segunda parte.

5k. en 24 minutos. Muchos mexicanos se veían esta vez, algunos del sur del país, gente en parejas, en grupos y los solitarios como yo, concentrados en sostener el paso por milla.
10k. cómodamente en 47:22 minutos. El sube y baja era por todos lados, las avenidas planas duraban muy poco, y siempre se dan muchas vueltas.
En la milla 10, descubro a Lucy que me espera para tomar foto, me dio mucho gusto ya que solo habíamos quedado de vernos en el km.28.  La saludo brevemente y continúo tras ese "shot" anímico. Mas tarde me comentaría ella, que estando allí parada vio pasar a unos canadienses y uno le dijo al otro: "It's  fucking hilly", refiriendose a que la ruta tenía demasiadas colinas, y eso que apenas iba en el km.16, en la parte mas sencilla.


21k. Para llegar al medio maratón nos fuimos una vez mas por Mission Bay, en el cual se recorren 2 millas, entre palmeras y con las aguas del mar a un lado. Llegué a la mitad de la ruta en 1:42 horas, y ahora si deseaba que hubiera sido en 1:40, porque me sentía aun fresco y fuerte, pero luego recuerdo como se resienten las últimas millas y pensé "No, así calmado es lo correcto, hay que reservarse para terminar fuerte".
Como en el km.23 ya había gente caminando sobre el puente que cruzábamos, y es que tanto sube y baja si que castiga los cuadríceps.
Los abastecimientos como siempre muy cumplidores en todo el trayecto, muy bien organizados, regalaban geles (no acepté ninguno pues esa marca no me funciona) y hasta los ves regados en todo el camino, cuando los veo pienso "otro dólar y fracción tirado".
Las bandas de rock, los tamborileros y hasta mariachis amenizaban cada 2 millas, y funcionan un poco para hacer que se te olvide el cansancio... y las porristas, a quienes veo que poco caso les hacen, siempre que pude les dije gracias a ellas y a los aguadores. 
Igual a la gente que si sale de sus casas a apoyar, conozcan o no al corredor te ofrecen "algo" para que te sientas bien o al menos los saludos de los niños y jóvenes; en verdad que como nos ayuda todo esto.


Km. 27.5  Lucy salió a mi encuentro una vez mas, le dije que todo estaba bien, pausa, beso y a seguirle. Aunque lo interesante apenas comenzaba. Friars Road, estaba en mi mente, ya me era difícil manejar un paso de 8 minutos la milla, por tanta vuelta pero sobre todo por tanto subir, sin embargo siempre al bajar trataba de compensar acelerando un poco.
30k.  Justo me pasa el pacer del 3:30 horas, me les pegué un rato, sin intención de seguirlos mucho tiempo.
Por ahí un "gringuito", un niño de unos 7 años que estaba con sus padres bromeó al verme cuando le pasé por un lado diciendo "¡¡Oh, my eyes!!", jajaja, me reí con el, ya que se refería al amarillo fosforecente de mi camiseta, como que me quiso decir que lastimaba sus ojos.

20 Millas, o 32 kms. en 2:41 horas, tan solo por segundos un poco mas rápido que hacía un año y eso que al "half" había llegado dos minutos mas lento. Y lo mejor es que llegué hasta ahí sintiéndome muy bien, y sin temor a la mega-cuesta de casi tres kilómetros, la terrible, la mas esperada... no me iba a intimidar ni a vencer como en el 2013. No hay de otra, aquí sacrificas tu paso por milla seas veloz o no lo seas. Trataba de no ver mucho hacia adelante.
El tema de moda "Happy" sonaba fuerte con dos o tres camionetas con grandes bocinas que colocaron separadas por unos 300 metros una de la otra.   ¡Arriba el ánimo!


Sentí impotencia de no poder ayudar a dos de los deportistas de categoría de silla de ruedas, que con tan empinada subida apenas podían hacer  girar las ruedas con sus brazos, si lo permitieran los hubiera empujado por un buen rato... ni modo, así las cosas.
Al fin arriba, y contento de que el Friars Road no me venció, ya debía andar por el km. 35... ya olía a meta de maratón. Ya llevaba mas de 3 horas de acción, y me di cuenta que seguía disfrutando la ruta, el ambiente, los panoramas, todo lo que dejé de percibir en el 2013 a causa del calambre.

 Faltaba poco y de cuando en cuando me daba por echarles porras a la gente del otro lado del camellón, a la gente del medio maratón que tal vez era su primer "medio" y les estaba costando mucho esfuerzo. Por mi camino había un muchacho tirado, tal vez acalambrado o le dio un golpe de calor o algo, lo bueno es que sus amigos lo atendían y ya atrás venían los paramédicos. Apenas avancé unos doscientos metros y había otro corredor en el suelo también, que igualmente ya era atendido. Probablemente no conocían la ruta y le dieron con turbo desde el comienzo a las calles, y la ruta misma les había cobrado el ritmo, ahora que tal vez no se hidrataron lo suficiente en los abastecimientos para no restarse velocidad.
En la milla 24 había que bajar un poco y pude darme el gusto de volver a correr casi tan fuerte como cuando empecé, a 8 minutos el paso, así hasta la milla 25 o hasta donde pudiera. Mi osadía de llevar ese paso ocasionó que un dolorcito surgiera en mi muslo derecho cada vez que aceleraba en las cuestitas hacia la milla final. Bajaba el ritmo y se disipaba, entonces volvía a apretar el paso, yo quería ir a mi paso y cruzar la meta así... y volvía a dolerme, no era fuerte, pero si lo suficiente para impedirme retomar el paso que quería.



La milla 26.- Después de torear la molestia varias veces vi la meta a unos 400 metros, pasé el número 26, pero restaba el punto dos o trescientos metros, me fui lo mas veloz que pude, casi no había nadie llegando junto conmigo, iba a cruzar la meta de mi décimo maratón solito, como si fuera solo para mi. Con alegría indescriptible pisé duramente el tapete como queriendo que mi chip lo marcara con ganas. Mi 3:42 horas apenas me dejaba a 3 minutos de mi record personal, pero con esta ruta tan pesadita en verdad que me sabía a PR (personal record), como si hubiera hecho 3:30 o menos.
Aunque no me dejé obsesionar por hacer un tiempo mas rápido, le había bajado mas de 16 minutos a la misma ruta que me castigó en el 2013.
A unos cuantos pasos nos daban la medalla... vi que a todos se las daban en las manos, y era tal mi entusiasmo de haber concluído que con una sonrisa le dije a una de las señoras que las estaban entregando: "Por favor, ¿me la pone?", olvidando por completo que ella hablaba inglés, pero sin duda me entendió y lo hizo de inmediato, la colgó sobre mi cuello y todavía me regaló un fuerte abrazo sin importarle que estaba empapado de sudor y agua que yo mismo me había echado encima, y me felicitó; que bonito se siente... ¡que linda persona!
Ahora a buscar a mi Lucy, culpable de que toda esa experiencia fuera posible, en la letra H de los puntos de reunión, ahí estaba, cuantas ganas de verla de nuevo y de contarle tantos bonitos e inolvidables detalles.



MARATON:  No es una guerra de 42 kilómetros contra ti mismo, es una osadía en una odisea,
un cúmulo de gustos y de retos que se suman uno tras otro hasta cruzar la anhelada meta.







¡¡Gracias por tu visita!!




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