miércoles, 30 de septiembre de 2015

Correr Las Vegas, cosa de locos



Al principio pensé que yo estaba fuera de contexto, es como si hubiera ido a una fiesta de disfraces y yo era el único que no usaba disfraz.
Todos con ropa profesional o al menos adecuada para correr... yo, sí con ropa deportiva, pero como que no era precisamente de corredor.

¿Para que usar medias en piernas y hasta en brazos? Por el frío, seguramente. Por lo mismo, algunos con sudaderas y pants deportivos... ¿A quien se le ocurre correr 42 kms con tanta ropa? pensé al ver a muchos que sonreían esperando el turno de salida de su corral, el mismo en que yo estaba. Pero ellos sonreían no solo emocionados, sino que no parecían tener frío, y algunos incautos como yo, que por no saber lo que hacer estábamos tiemble que tiemble, llevándonos las manos en forma cruzada a los hombros.
Estaba a punto de iniciar el maratón de Las Vegas.




Era mi segundo maratón, y mucho me faltaba por aprender. Después de una milla, muchos corredores lanzaron su ropa extra a la banqueta, ya habían entrado en calor... ¿Cómo no se me ocurrió hacer eso a mí?... ¡yo que iba a saber!, hay cosas que nadie te dice, aconseja, pero que bien podrías descubrir por ti mismo y si averiguas que clima te va a tocar en determinada fecha, la del evento, pues te preparas.

Disfrazados de Elvis corrían algunos, habría un premio económico al primer lugar o al Elvis más veloz... yo solo me divertía viéndolos pasar por ambos lados. Un Elvis iba junto a su Marilyn Moroe, otros tantos iban en grupo, compartiendo la misma locura.



No faltaba los que se casaron en esa misma ciudad, y así recién casados y vestidos de novios, estaban corriendo también.
Y ni que decir sobre los que llevaban pompis postizas, sobrepuestas encima de las "de verdad", me dio mucha risa, pero mas que nada por ver a los espectadores que no dejaban de carcajearse con ese espectáculo... me divertía la diversión de otros.

Llegué a pensar: "¿Por qué no me avisaron que había que estar algo locochón para correr en Las Vegas?, mejor que no fue así, porque asi no sabría con que me iba a topar más adelante, y desde luego que yo no me iba a poner ninguna de esas indumentarias... como si correr 42 kms no fuera por sí mismo ya una locura.



Pero no, no se trataba de un carnaval, aunque lo pareciera por momentos, la mayoría si íbamos "normalitos", como corredores serios que solo buscan recorrer la espectacular ruta, la de pasearse visualmente, y eso mientras no lleguen molestias y calambres que luego provocan que uno olvide el punto de entretenimiento ─que es otra finalidad─ y solo te preocupas ya por que no te duela algo, y por llegar cuanto antes a la meta.

No solo hombres de todas las edades, también mujeres me sorprendían al pasarme volando por los lados... y pensé: "Híjole, ellos si entrenaron bien para esto, y yo aquí batallándole, pero he de llegar a la meta".

Pasó el hombre de las cavernas, descalzo y luciendo tan fuerte, que verlo me dio ánimos de ponerle ganas a mi desempeño y de desechar la palabra "rendirse".



Eso sí, ¡cuanto apoyo en las calles!. La gente si que la sabe pasar bien, y si que sabe apoyar a quien se entrega a un reto tan duro como lo es el tratar de terminar un maratón. Porras y más porras, ¿acaso me conocen?, claro que no, pero ¡qué genial es esto!, ya casi cruzo la meta... parece que miles de corredores  llegaron primero que yo...  !Espero algún día volver a repetir esto!

─Aquella ropa que muchos arrojaron a las banquetas, fue recolectada por una institución, para entregarla posteriormente a gente necesitada. 

─Terminé con un resfriado increíble, y la pasé con un pañuelo el resto del día, pero muy satisfecho el resto del viaje al ver mi medalla y saber que lo había logrado.

Éste 2015, espero volver a participar en Las Vegas, después de varios años de no volver. Fue mi segundo maratón aquella vez, pues hacer el #15 allá ahora es más que tentador, es emocionante.



Hay que estrenar ese horario que actualmente manejan, pues ya no se corre desde las 7 a.m. sino a partir de las 4:30 de la tarde; así se corre con menos frío. Y a ponerme las pilas, para así poder llegar a las 8 de la noche puntualito, o pasadito, dependiendo del corral que me toque (me siento como un borrego o chivo cada vez que lo menciono).

Ya imagino los juegos pirotécnicos en el cielo anunciando la salida con sus luces multicolores, que bueno, supongo que aun forman parte del "show" y bienvenida para todos, por participar en esa fiesta atlética... sí, hay que volver!


¡Gracias por tu visita!






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