sábado, 6 de febrero de 2016

Corriendo La Enchilada 2016

Correr la Enchilada era necesario. Ya no quería que me la contaran, debía experimentar por mi mismo esta ruta. El mejor reto que se vislumbraba para iniciar el año. Todos los corredores que conozco quieren o van a ir, ¿por qué yo no?

Había entrenado días antes unos 12 kilómetros en cerro, repeticiones de velocidad de 350 metros, que es lo que mide mi pista de tierra. El siguiente día era viernes, y decidí inscribirme a la famosa carrera con nombre de comida mexicana.
Lucy para ir a su trabajo por Zona Río, de raite me dejó en el CREA. Mientras se hacía mi inscripción al ya cercano evento, platiqué un rato con Carlos de los Angeles, el organizador.
Habría mil medallas para los participantes, aunque se pronosticaba superar esa cifra de mil.

Imágenes por: Yo también corro en Tijuana.

Al salir de ahí, pensaba trotar unos pocos kilómetros y luego tomar un camión o calafia para llegar a casa. Fue cuando me di cuenta de un grave error, que olvidé dinero para pagar el transporte público. Así que sin pensarlo me dispuse a caminar en línea recta para regresar a casa. Alternando un kilómetro de lento trote por uno de caminata confiaba en llegar entero y pasada la hora.

Allá voy por la parte de tierra del canal de la vía rápida. Me toparía con muchas cuestas para llegar al fraccionamiento donde vivo. Me cansé bastante. Que de ser posible ese día debí tomar un trote muy corto o de plano no correr. Fue un agotamiento innecesario previo a la carrera. Llegué dos horas después a casa con piernas muy cansadas, hambriento y sediento. Ah, pero eso sí, con mi número de inscripción en el bolsillo. Creo que puedo correr esta carrera en unos 55 minutos, ¿será? Pese al cansancio quería ser optimista.

Descansé totalmente el sábado. Y me preparé mentalmente para participar en la carrera. Que salga como tenga que salir, en fin que seré primerizo en esa ruta.

Lo siguiente no sería nada novedoso contarlo si quien lee también participó en la carrera. Pero para quienes no lo hicieron, esto ocurrió desde mi perspectiva:

Amaneció lluvioso el día. Pocas veces me ha tocado una carrera con lluvia. Apenas calentar en el Crea por espacio de 2 kms, ya había charqueado y bueno, yo no soy de usar nada que me cubra para el frío si estoy en una carrera, ni como en este caso nada para evitar la lluvia con frío.
Se dio el arranque pasaditas las 8 de la mañana con una multitud de corredores entusiasmados y dispuestos a enfrentar un gran reto, sin importar las condiciones climáticas. ¡Esas son ganas de hacer deporte, de correr!



No estaba muy atrás ni muy adelante, pero si del lado de los carros estacionados. De pronto eran centenares de personas delante de mi, pues me tocó el lado que avanzaba lento. Los carros estacionados ahí nos estorbaban.

Al pasar el Hospital General al fin pude comenzar a pisar el acelerador, pero había perdido terreno en el que bien me pude ahorrar segundos que me restarían al final por lo menos un medio minuto.

En el suelo se dibujaban nuestras siluetas. Parecía que la lluvia jugaba con nuestros reflejos pero más bien nosotros deshacíamos en cada pisada  nuestras propias siluetas puesto que no querían permanecer intactas ni un solo segundo.

Nos dirigimos hacia el puente que lleva a la avenida Internacional. Había energía, el clima fresco siempre me ayuda. Así me fui un rato muy bien acompañado por Heriberto Rodarte, un joven al que considero como gran ser humano y corredor.
Nos fuimos evadiendo charcos hondos y lagunas. Al rodear las más grandes el tránsito de corredores se volvía algo lento, al menos yo no quería aflojar el paso. No me importó meterme en algunos charcos, que igual ya no quedaba nada seco en mi ropa de cualquier manera.



Fueron 5 kms que hice en 21:21 minutos. No era el tiempo que había planeado. Además ya íbamos en ligera subida.
Subiendo la cuestota que poco a poco se inclinaba más, fui bajando el paso. Muchos me dejaron atrás aquí. Pero no quise apresurarme, sabiendo que corro fuerte en las bajadas y para ahorrar energía.

Al marcar 6 kilómetros en 26 minutos supe que en 52 no iba a llegar a la meta, pues lo complicado apenas comenzaba... pero en 56 minutos creo que si me como ésta enchilada.

Parecía interminable la pendiente... sube que sube, algunos caminando por segundos, otros no paraban, demostrando gran fortaleza. Tenía que imitarlos. Me dejaban, y una nueva oleada de gente me daba alcance. Deseaba que ya terminara esa cuesta para retomar la velocidad, que nunca he sido muy veloz pero tengo lo mio para dar un poco de batalla. Nuevo tiempo estimado para terminar... unos 58 minutos.

Al bajar, la calle se veía peligrosa  y apta para un resbalón. Dejé que las piernas se me fueran al paso que quisieran tomar. Sentí que apenas las podía controlar pues iban aumentando el ritmo drásticamente a 5:00' minutos por km. a 4:30, a 4:00', luego a 3:40', y se acabó aquel declive cuando ya iba con viada de 3:20' por km.  Luego era ascender una cuestecita más, por lo cual aquel ritmo no me duró mucho. Con aquella viada obtenida la subida ya no fue tan lenta. Que alivio que costara mucho menos trabajo que la anterior.



Enfrente ya se veía el mar. Era una milla más o menos lo que restaba para arribar a la meta. Como todo lo que sube tiene que bajar aproveché para rebasar a cuanto corredor pudiera. Las bajadas son lo mío, pensaba.
Vi a Heriberto ya como a unos cien metros adelante ─quien se me había escapado hasta por unos 150 metros─, me le iba acercando poco a poco con la idea de cruzar juntos aquella meta. A los pocos segundos lo tuve a como a 80 metros, luego a 60, a unos 30... pero ya no me alcanzó el espacio, como él iba volando ya ni mi paso fuerte fue suficiente. Entré unos 6 segundos detrás de él. Sin embargo, yo muy contento por lograr que el kilómetro final de todo el recorrido fuera el más rápido que pude correr de todos los 12 kilómetros con 250 metros extras que conformaron el trayecto.

Nos felicitamos; incluso el joven que llegó atrás de mi me felicitó por el paso que llevaba, me preguntó por mi categoría y me dio la impresión de que no me creyó al decirle que estaba en la de 40 años. Por cierto que la categoría en la que Heriberto y yo estamos es una muy fuerte, que el top 3 quedó dentro de los 14 primeros que cruzaron la meta. Nosotros fuimos aproximadamente los lugares 68 y 70 en llegar, satisfactorio para mi pues un objetivo era quedar dentro de los primeros cien, y el otro igual lo había conseguido después de todo, el llegar en 55 minutos.

Superables esos 55:18 minutos que hice, así que le tiraré a 52' en la siguiente, si no es que a menos de eso.


Fotografía tomada por: Lucy Domínguez

Que bueno que llevaba ropa extra en el carro. Lucy ya me esperaba... no me quedé mucho tiempo con aquel viento frío que nos lanzaba el mar. De solo pensar en la palabra enchilada y estar tan mojado tenía hambre. Nos fuimos de ahí, rumbo a Rosarito, a buscar un buen desayuno y descanso.

Gracias por tu visita!







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