miércoles, 16 de diciembre de 2015

Maratón Gobernador 2015

Imágenes 1, 2 y 5 de Yo también corro en Tijuana.

Ya hace ocho años de mi debut como maratonista. Fue en Mexicali. Llegué tan tronado a la meta, con las piernas gritando clemencia que ya no quise saber más sobre maratones... no hice las cosas bien para disfrutar mi debut, casi no conocía a corredores en ese entonces que me aconsejaran sobre como hacer las cosas, ni siquiera busqué información en internet. Pero el tiempo lo cambia todo.

No me fui muy entero al maratón de Las Vegas por que después del medio maratón de Tecate me surgió una lesión. Tuve que ir con mi amiga Mary Torres como tres veces a masajes, y como ya les conté correr allá no fue nada fácil, que me esforcé lo más que pude para contrarrestar el clima que parecía imposible de domar. 

Dos semanas después me dí cuenta que no me estaba recuperando bien, tenía aun efectos secundarios en mis piernas e incluso en los bronquios, pues aquel frío, viento, polvo y lluvia los enfrenté sin usar protección alguna para ese implacable clima al que nos enfrentamos... y de noche.



Sin embargo, semana y media antes del "Gobernador" salí a correr 32 kms con algo de voluntad, con ganas de cruzar otra meta en Mexicali, No me quería quedar fuera de la celebración del 50 aniversario de este evento, y adicional que era mi oportunidad de hacer por primera vez cuatro maratones en un mismo año, pues siempre hacía dos o tres solamente.

Me dije: "éste maratón siempre lo corro relajado y conformándome con hacer un tiempo debajo de las 4 horas. No vengo al cien de recuperado del maratón Las Vegas, no vengo ni al 90, pero le voy a echar ganas y en una de esas rompo mi marca personal o si no sucede eso al menos mi marca mexicalense si podré romper".

Y, ¿cual frío de 8 grados celcius? Ya al comenzar, el calorcito invade todo el cuerpo y te dejas llevar por una fuerte marea de corredores, donde sientes que vas siempre en la cresta de la ola. 
Las emociones por ver a los amigos que te pasan, que los dejas o que van del otro lado del camellón te hacen sonreír, saludar, platicar (aun corriendo) o darles algunas palabras de aliento... eso hace mas bonito lo bonito, y en parte por eso este maratón es especial, en él nos encontramos casi todos los corredores locales, aunque siempre se resienten alguna ausencias como Fermín Mendivil, Heriberto Rodarte y Víctor Puma, que en mi caso los extrañé, y yo necesitando venaditos y depredadores para apurar el paso.



Las calles poco a poco se comenzaron a llenar de automovilistas inquietos, apurados porque les dejáramos el paso libre. Un día con clima ideal, perfecto para correr, frío pero con sol. Yo buscando hacer 21 kms en 1:40 horas. Confiado en poder aguantar ese ritmo por muchos kilómetros.

Resultó que el tapete electrónico estaba mucho más adelante, una vez que pasamos por debajo del tunel que es corto, si acaso de unos cien metros, enseguida subes y luego el reloj ya marca la distancia de medio maratón, pero el tapete estaba como en el km. 21.5  "Si es que el Gps no me engaña ya nos están poniendo distancia de más", pensé.

Tuve ganas de detenerme, de estirar las piernas, pero no, mejor le seguí, ya lo haría más adelante, pero era señal de que los kilómetros finales me iban a costar mucho trabajo.

En el km.28.5     Foto que me tomó mi suegra Luceida.

En el km. 28.5 me sale al encuentro Lucy, su mamá y su señor esposo, me alegraron el momento, ella me tendió una bebida de medio litro y mi suegra me tomó varias fotografías. En verdad que me dio mucho gusto, pues me salieron al paso dos veces en el recorrido pero en esa segunda ocasión me fue más emotiva porque no los esperaba de nuevo y menos con ese detalle de la toma de fotos.

Km.30  Estiré brevemente por unos segundos, cosa que no me gusta hacer pero la veo necesaria, y a seguirle sobre la dureza de las calles mexicalenses. A partir del km 32 las cosas se me estaban complicando, que ni geles ni el agua que daban me alivianaban, había perdido ya muchos electrolitos y por consiguiente la energía ya escaseaba. Yo siempre espero esas molestias pero a partir del km. 35 o 38 no antes. Así que ni modo, a como salieran esos últimos 10 kms que hay una meta esperándome.

Sabía desde un principio que me había arriesgado al comenzar tan fuerte (que para mi lo es), pero quien no toma riesgos ¿como averigua si lo pudo haber logrado?
Kilómetro 34 y las porras de la gente que vive frente a la línea (que Trump desea elevar como muralla), ah como ayudan esas voces dando ánimos; por ahí estiré nuevamente al sentir como se me querían acalambrar los muslos, y luego las pantorrillas, debía y quería evitar que esos dolores llegaran, que aun llevaba buen tiempo.

Angélica y Silvia Alejo, hermanitas corredoras y Consuelo Calvillo juntas por el km. 22.

Vi a caminar a un corredor llamado Carlos que he visto en Tijuana, supe su nombre cuando oí que lo nombraron al echarle porras algunas personas desde la banqueta, e igual le aconsejé: "vamos échele ganas que ya nos falta muy poco", y dejó de caminar, trotó hasta emparejarse conmigo y me dijo: "ya no traigo nada de piernas", "estamos igual, y yo con mis calambres que me quieren dar" le respondí. Eso nos ayudó mutuamente, pues avanzamos al menos un kilómetro sin rajarnos, pero de nuevo paré por un instante y le sugerí: "¡vamos Carlos!, si sigues con este ritmo llegas en 3:39 a la meta", pero él me esperó. Agradecí ese gesto en mi alma. Le seguí, tratando de regresar a ritmo mis agotadas piernas... aunque me frustraba un poco ─solo un poquito─ ver que en cada señal de kilómetro en realidad mi reloj indicaba 500 metros de más, es decir, llevaba 40.5 kms mi gps pero apenas llegábamos al señalamiento del km.40... bueno, ya me tocaba correr otro ultra, pensé tratando de ser optimista.

Nos acompañamos como hasta el km.41 Carlos y yo, luego, poco a poco lo dejé que se fuera adelantando. Iba a estirar de nuevo, cuando en eso me pasa una admirable corredora de Tijuana, Zoyla Ríos, que me dice: "Vamos, vamos, ya llegamos", que mejor no estiré y le seguí, me fui tras ella.
Y como suele suceder, ya faltando poco todos vamos aumentando el paso, y desde luego, ya no me importaba lo que me pudiera doler, aunque me diera un fuerte calambre frente a tantos espectadores empujándonos con sus aplausos hacia el ya inminente arco de la meta, aceleré.

Antes de comenzar el calentamiento, me gustaron los autos antiguos
que exhibían y dije alto y foto aquí.  Lucy mi fotógrafa.

En zona de meta, es curioso, como sales de ahí mismo horas antes, rodeado de tantos otros corredores, pero llegas casi en solitario. Carlos y Zoyla apenas entraron unos segundos antes que yo. 

Siempre se disfruta hasta de la voz del señor Ricardez que anuncia tu llegada por el micrófono, de la intención del joven que te quiere poner una cobija encima para protegerte, de la guapa chica que te cuelga la medalla en el cuello y te felicita (y agradeces en el pensamiento que no la entreguen en una bolsita y te la den en la mano como si fuera una compra). Y de caminar esos 50 metros finales, para por fin relajar la respiración y el cuerpo entero; disfrutando de tu osadía de otro maratón cuando apenas un mes atrás hiciste el anterior... de pensar que tu gps marcó 3:38 cuando era la distancia correcta de maratón y que eso significaba un nuevo récord personal, que no valió ahí por tener casi 600 metros de más, pero que más da, fue mi mejor marca mexicalense (3:41:43) y se que puedo hacerlo mucho mejor.

Foto y medalla de Marco Antonio Valencia. Edición: Buelna.

¡Qué medalla tan bonita! dorada, redonda (como deben ser las medallas) y más grande que todas las anteriores que han entregado. Fue muy satisfactorio, y sobre todo por el trabajo que me costaron los últimos 10 kms. y por haber logrado por fin, completar cuatro maratones en un mismo año, que hice muchos medios maratones, y algunas carreras de 5 y 10k , pero con la distancia reyna del atletismo me lancé a enfrentarla cuatro veces, ¡cuanta locura! que es poca cuando pienso en lo que otros amigos logran. 

"No existen los límites cuando pones un pie delante del otro, si tu crees que puedes hacerlo vas a poder".




Maratón dedicado a:

Mis padres  Héctor y Rosario, jamás olvidaré que antes de su partida ella me dijo: "Hijo, que bueno que corres, sigue corriendo".

Al gran señor, destacado artista y deportista tijuanense Vicente Huezo Suárez, que enterarme de su fallecimiento al despertar este mismo día del maratón me hizo reflexionar y me puso húmedos los ojos a pesar del frío, cuando le recordé y me le quedé viendo sorprendido al lucero del alba, tan grande, tan brillante, debe ser Venus, pero ésta vez en especial lo vi mucho más grande en esa oscura madrugada... allá, hacia un lugar lleno de luz espero viaje y descanse en paz su alma. ¡Fue un placer conocerlo señor Vicente!

Y por supuesto, gracias a mi hermosa compañera Lucy quien me ayuda a hacer todo esto posible.

Gracias a los amigos, por sus fotos, saludos, abrazos, palabras de felicitación, en especial a los Berrendo, ¡qué equipazo que son y grandes seres humanos!... ya saben que esto es mutuo, se les estima!








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