viernes, 22 de junio de 2012

La aventura del primer maratón

 Era el 19 de diciembre del 2007, y yo dispuesto a todo con tal de hacer un excelente debut en los 42 kilómetros. 
 En ese año, mis conocimientos sobre como entrenar eran casi nulos, e igual sobre el que hacer o que no hacer. 
Tenía miedo de no llegar la meta?, un poco. Estaba convencido de que llegaría. 
 No tenía conocimiento sobre lo que llaman “La pared”, mucho menos de cómo evitarla o superarla. 
Estaba en buena forma y lograba hacer sesiones de velocidad hasta en 3 días seguidos, y ese es otro gran error ya que las sesiones fuertes no se hacen en días consecutivos. 

Sabía que me enfrentaba a un gran reto ya que para entonces había podido concluir dos medio maratones. Sabía también lo que era completar distancias largas, pero mi decisión de correr un maratón apenas fue dos meses antes de la fecha del evento. 


 Estaba tan entusiasmado por recorrer un 42k y tener mi medalla de finalista, que no importaba que tan bien o mal me preparé para ello. 
 Así fue como empecé a hacer carreras largas faltando pocas semanas, de manera que la mas larga que fue de 30.5 kms, la realicé nada mas y nada menos que un domingo antes!, hasta eso sin problema alguno y me sentí listo para enfrentarme a mi nuevo objetivo: Maratón Gobernador en Mexicali 2007

 Tampoco lo sabía pero esa fue talvez la raíz de una serie de lesiones que en todo el 2008 me dejaron fuera de la jugada o mejor dicho de las competencias y participaciones de ese año, aparte de que al no optar por hacer un cross training perdí la mejor condición física que había conseguido en mi vida y llegó el sobrepeso.   Como consecuencia hice pocas carreras y con muy malos resultados. 
Eso significó empezar desde cero en el 2009, lo cual no sería fácil, fue duro aceptar el darle “reset” al disco duro de mi mente y cuerpo . 

Hubo mejoras pero me llevaría mas tiempo del que me imaginaba el volver a recuperar el peso ideal y los mejores tiempos en mis carreras, los cuales ya añoraba y hablaba de ellos a mis amigos como logros muy lejanos. 

Así en el 2010, sería cuando realmente volvería a dar de nuevo “algo” de pelea en las carreras de ruta. Pero como aficionado trataba mejor de disfrutarlo mas que de presionarme por mejorar rápidamente. 

Volviendo al tema (que ya se me estaba yendo), estaba ya listo y dispuesto en esa fría mañana en Mexicali. No eramos mas de 600 corredores, “pero los valientes somos pocos” pensaba. 

Me le pegué a José Leal mejor conocido como el Tigre, e íbamos a 4:30 minutos por kilómetro, y me sentía cómodo a ese paso, pero el después de 5 kms. nos dejó a varios, diciendo que ya aceleraba y nos deseó suerte a todos!...”wow!”, pensé, “espero un día correr tan rápido como el”. 

Ni idea que mi paso que llevaba era para terminar en 3 horas con 9 minutos, iba muy rápido y estaba cometiendo todos los errores conocidos de los principiantes, pero de los que no se informan bien ni buscan a un entrenador, o a un amigo experimentado para que los guíe o aconseje. 
 
Hasta el kilómetro 10 iba con un ritmo de carrera para10 kms., y me creía que iba lento ya que hasta ahí mi tiempo de 45 minutos estaba lejos de mi mejor tiempo hecho un mes antes, de 41:50 en la carrera de El Mexicano. Mi medio maratón resultó en 1:38:30 hrs. El cual era un récord para mí en 21 kilómetros, pero yo pretendía seguir con ese paso mientras pudiera. 

Como era de esperarse la deshidratación comenzó a mostrar su cara y la energía me estaba abandonando mas rápido que inmediatamente. 

De una cosa si me quejaba y le echaba la culpa de mi mal rendimiento a los no muy buenos abastecimientos, ya que solo daban agua y en cada 5 kilómetros!, por tal motivo me parecía eterno llegar a otros 5 kms para probar solo un poco de agua mas. Sin los electrólitos que pudiera reponer si acaso dieran alguna bebida isotónica no habría mejoría alguna. 
Alguien dijo geles?, no, no sabía de sus existencia en ese entonces. 

Mi paso de 5 mins/km me llevaron a los 30 k donde mi cuerpo pareció reconocer que esa era la distancia máxima a la cual se esforzó un domingo antes y que no había mas que dar, “Ah que músculos, fibras, tendones, articulaciones, etc. con tan buena memoria”. 

Veía alguna tienda o farmacia en una esquina y pensaba en que sería bueno comprar una bebida que si hidratara, ya que llegar a los 35 parecía todo un calvario, buena idea!, Oh pero recordé que ni dinero llevaba conmigo. 

Las piernas sin combustible y yo forzándolas a dar mas tuvieron que conocer los calambres. No dolían ya que me detenía para que no aumentaran en intensidad, pero me ví obligado a caminar al menos en 3 ocasiones y por varios minutos, ¡Ah, pero creía en un inicio que iba a correr todo el trayecto tan rápido como comencé!. 

Recuerdo a un Sr. de la tercera edad, bastante mayor, que iba con una rodilla vendada, con paso algo extraño pero constante eso sí, incluso como que arrastraba ligeramente esa pierna vendada, y me sorprendí que me alcanzó y rebasó. Tan mal iba yo que mucha gente ya la veía desfilar a mi lado y ya no podía darles alcance. 

Por fin alguien daba algo de miel y porciones de plátanos. Me sentí como han de sentirse los que perdidos en un desierto llegan a un oasis, y al menos con un poco de agua sabía que no todo estaba perdido. 

Me pasó por la mente la frase de “En que diablos me he metido?”, “Pero tengo que llegar a esa meta, ya estoy en esto”. 

Aquí, pasando el kilómetro 30.

A 3 kilómetros por llegar sabía que si se podía. A trote lento, mejor dicho “muy lento”…ok, ok, lentísimo iba por esas céntricas calles de la ciudad; yo apenas las empezaba a conocer, pero con mi cansancio a esas alturas ya nada me interesaba mas que el hecho de llegar y terminar la tortura. 

2 kilómetros para llegar y una última “caminata recreativa” que me restó mas tiempo aún. Pero es que el tiempo no debe importar la primera vez, solo el llegar a la meta, y como dice José Alfredo Jiménez “No hay que llegar primero, hay que saber llegar”. 

1 kilómetro para la meta y la felicidad volvió a mi por verme tan cerca de terminar mi primer maratón. Volví al trote ya no tan lento y al fin en 3:53 horas estaba en línea de llegada. 

Me dieron mi medalla y me encantó por el esfuerzo que me costó el llegar, pero no dejaba de moverme porque para variar los calambres querían aparecer de nuevo, y lo que me pasó enseguida fue que no podía parar, después de cruzar la meta solo seguía sacudiendo las piernas, hasta trotar en un mismo lugar. No quiero ni imaginar que pensaban de mi los demas corredores que descansaban sobre el césped y solo me veían o al menos eso creí, que era el centro de su atención. 

La sensación pasó en un par de minutos y al fin pude disfrutar un poco de la experiencia; ya me reía de algunas cosas que me pasaron, pero eso sí, me dije a mi mismo “Ni loco vuelvo a correr otro maratón”. Pues si que la experiencia me atemorizó, tanto que tardé 2 años en animarme de nuevo a correr otros 42.195 kms. 

Reflexionando en todo eso, ahora sé que solo era cuestión de prepararse bien, de entrenar con al menos 5 meses de anticipación, de informarse de los “Que hacer y Que no hacer”, de documentarse mas sobre calentamiento, estiramientos, de cómo hidratarse adecuadamente, y de cómo una correcta alimentación influye en tu rendimiento. De los descansos que son tan importantes como los entrenamientos, todo eso y muchas cosas mas que ni idea tenía de lo relevante que eran. 



 Pero cuando haces lo correcto puedes disfrutar de tu maratón, aunque siempre algo puede fallar o cualquier cosa puede pasar en el trayecto, puedo decir que vale mucho la pena correr esa distancia. 

El temor y los nervios nunca se quitan, pero los controlas, y la seguridad que te da el haber llevado un buen entrenamiento hará sin duda que lo disfrutes. 

A la fecha ya llevo 5 y quiero ir por mas, porque siempre se pueden hacer mejor las cosas y porque correr te recuerda que estas vivo. Vive la experiencia, puede ser tan intensa como tu la desees!.
 Y si estas a punto de correr por primera vez un maratón, sabes que?, cree en ti. Sí se puede!.


Nota: Esta experiencia la escribí hace un buen tiempo y no me agradaba la idea de publicarla, pero decidí contarla ya que el lector o corredor si es el caso, podrá saber, si acaso no lo sabe, que cosas puede o no hacer... es decir, que no cometa los mismos errores que su servidor!

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