miércoles, 9 de abril de 2014

Bizarra final de 10 mil metros

 Era la final olímpica del 2004 de los 10 mil metros planos, y era en Atenas, siempre quise ir a Grecia.
Una de las mejores pruebas que podemos esperar ver en cuanto a resistencia con velocidad. Haile estaba presente, razón para que el mundo estuviera a la expectativa para ver el desempeño de este gran campeón rompe-récords, además de ser el campeón a vencer por las medallas de oro conseguidas en las dos olimpiadas anteriores (Atlanta y Sidney). 
Los 24 corredores daban vueltas y vueltas a paso vertiginoso en cada lap; 14 africanos incluidos, conformando un solo pelotón; un español y dos mexicanos también iban en el. De pronto como si hubiera un eclipse lunar o algo así, el día se comenzó a volver de noche. El estadio estaba lleno, obvio, pero la gente emitía sonidos grotescos y movimientos toscos. Yo sentado desde arriba de las gradas lo veía todo. Había poca iluminación gracias a los postes de luz. Algunos corredores parecían salidos del video Thriller de Michael Jackson, eran zombies o lucían como tal, el público completo lucía como una gran legión de zombies, ¿pues que carrera es esta?, ¿en que se está convirtiendo?, me preguntaba asustado.


Tres corredores abandonaron, no se si porque se asustaron o por no poder aguantar el paso del grupo puntero que ahora ya se dividía en dos. Kenenisa Bekele iba muy fuerte, intercambiando el primer lugar con un compatriota y otro mas de Eritrea. Los punteros parecían huir del grupo de persecución ya que estos con sus escasas ropas desgarradas tenían sin duda un aspecto de zombies con todo y sus grandes ojeras.

 Seguía siendo como de noche; que final mas extraña estaba presenciando, tenía ganas de verme a un espejo para ver si acaso yo mismo lucía igual al resto.
Me acerqué lo mas que pude para ver la carrera de cerca y oh! sorpresa, los mexicanos como verdaderos aztecas, solo portaban un taparrabo rojo y una especie de máscara que tenía un plumaje verde cayendo hacia atrás, de improviso se salieron de la pista y les dio por escalar una pared, al minuto y medio regresaron. Y, en medio de la pista había lodo, algunos corredores zombies los siguieron y todos tuvieron que chapotear unos 50 metros, ahora lucían simpáticos llenos de lodo, pero al salir  y querer incorporarse al grupo que iba fuerte por las medallas, éste ya les llevaba gran ventaja. 
No daba  crédito a lo que veía, y el asunto empeoró, como la oscuridad prevalecía, la gente del público que al parecer ya se había quitado el disfraz, ahora tenían luces de neón por todos lados, colores brillantes y fosforecentes adornaron el estadio.


 Haile procuraba no distraerse, Boniface y Zersenay iban pegados a el, y ya restaban pocas vueltas. Algunos atrás no se resistieron a tomar del suelo las pulseras que estaban encendidas con luminosos colores verdes, naranjas y amarillo, y se las pusieron. Eso les restó segundos, pero al menos parecían divertirse. Lo malo es que el lodo que habían dejado el japonés, un marroquí y los dos mexicanos sobre la pista volvieron peligrosa la superficie de la misma, sobre todo por la gran velocidad que manejaban los que si se estaban esforzando por obtener el podio olímpico. Dos o tres resbalaron, pero al ser tan buenos atletas no cayeron al suelo demostrando excelentes reflejos y equilibrio.
¿Que clase de boicot es este?, pensé, y es que la gente que no corría, osea el público presente ahora comenzaba a lanzar polvos, pero de todos colores, sobre ellos mismos, en sus caras y hacia los corredores que seguían fuertes en sus carriles. Yo no quise participar, fui un mudo testigo, tan solo quería admirar la impresionante técnica de los atletas. 

El español y un francés se empezaron a quedar, cuando los punteros apretaron el paso, eso era lo que quería ver, aunque de repente las lucecitas encendidas por todos lados me distraían. Creo que hasta ese momento yo pasaba desapercibido, pues como que no encajaba dentro de las tribunas... menos mal!.
Vamos Haileee!, "exclamé", seria fantástico que lo lograra por tercer olimpiada consecutiva. El top 5 iba muy fuerte y algo despegado del resto de los competidores. Los de Etiopía iban con todo. Entonces la campana anunció el último lap... vamos Haile que no te dejen!... en eso mas polvo de color salió volando por todos lados, algunos ya celebraban antes de tiempo, no lo sé... Haile se tallaba los ojos, creo que algún polvo le cayó en un instante clave y veía borroso, y si, pues iba manchada su cara de rojo, azul y amarillo... iba en tercero, "bronce por lo menos puedes lograr"... noooo, ya va en cuarto... ya están llegando a la meta, oooh! ha llegado en quinto lugar, NO PUEDE SEEEER!!, grité tan fuerte, que aunque me dio gusto que el joven Bekele ganara, sentí tristeza por Haile Gebrselassie por apenas conseguir el quinto sitio y quedar fuera del medallero.
Aquel fuerte "No puede ser" consiguió que ahora si llamara la atención de mucha gente del público, que de nuevo lucían todos como muertos vivientes, pero a la vez pintados de colores, que de ser brillantes se fueron tornando en tonos oscuros. En sus sonrisas malévolas y miradas perdidas pude ver las negras intenciones, con polvos de colores en mano me perseguían, yo corrí a buscar una salida con mi corazón todo agitado... "No, no me harán lo mismo, a mi noooo!".

Ah caray!, ¿que fue todo eso?, y desperté con mis piernas que casi colgaban fuera de la cama. Que loco sueño acabo de tener. Tan solo fue una especie de pesadilla. Menos mal que a esos competidores en la vida real no les sucedió exactamente así... uff!.
Se que divertirse de vez en cuando no está de mas, pero no me gustó que mi octavo lugar en la lucky run pasara desapercibido; se que no hubiera asistido si no fuera porque me regalaron la inscripción, y porque lo que tenía era muchas ganas de correr y de hacerlo de noche, pero mejor creo que seguiré mi línea, la de las carreras tradicionales.

Con admiración y respeto a todos esos "corredores reales", los que me inspiran a dar lo mejor de mi!.  



Aqui participé en la carrera temática de 5k  Lucky Run, donde todos usamos luces de neón.






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