miércoles, 10 de abril de 2013

Medio maratón: Rock 'n' Roll Los Angeles

Sábado, 23 de Octubre de 2010.

Fue un día muy ajetreado, recuerdo. Cruzar a pie por la garita de San Isidro, con miles de personas por delante. Lo que menos desea un corredor el día previo a una competencia es cansarse las piernas. Pues ahí estaba yo,  tan impaciente por cruzar la frontera que mi buen humor comenzaba a decaer.
Después de un poco mas de dos horas, finalmente nos fuimos en auto (Lucy manejando) directo a la ciudad destino: Los Ángeles. Porque faltaba algo muy importante, ir a la expo por el paquete deportivo.

Ya era después de mediodía, y el evento todo un éxito, lleno de gente, mi buen humor regresaba, la emoción crecía por vivir una nueva aventura, 21 kilómetros en calles nuevas para mi, en una de las ciudades mas famosas de Estados Unidos.
  
 Check in en el hotel, salida a comer, y pasear un poco, para dormir temprano. Pero no sin antes haber dejado todo preparado, bib en la camiseta, short, gel, mapa, y chip colocado en un tenis. Como que algo hizo falta... no conocíamos bien las calles de la ciudad, pero eso no nos importó, pues teníamos el mencionado mapa para guiarnos y sabíamos que comenzaba en un costado del  zoológico.

Muy de mañana, con poca claridad, nos recibía el día domingo 24 de octubre. Nos dirigimos rumbo al lugar del centro, donde los shuttles o camiones levantarían a parte de los corredores para llevarlos al sitio de inicio. Nunca pudimos llegar. Calles cerradas por todos lados, por lo mismo, del medio maratón, y ya nos quedaba media hora para el comienzo del mismo. Dimos vueltas y vueltas para tratar de dar con las calles, preguntamos varias veces, y a donde nos enviaban solo nos topábamos con mas calles cerradas... No podía ser cierto, me estaba angustiando, pues parecía que me iba a perder mi carrera.

Total, le dije a Lucy, "vámonos al hotel y olvidemonos de la carrera!"- "Nada de eso", dijo ella y agregó, "si tenemos este mapa podemos llegar, yo te llevo hacia el zoológico". Nos quedaban unos diez minutos para el arranque.

Habilmente como es ella para manejar y dar con las calles, nos acercamos, pero había una gran cola para llegar, probablemente de gente con retraso de tiempo al igual que nosotros. "Déjame aquí y me cruzo la calle" le dije. "No, te pueden detener, eso no esta permitido, es un freeway"... "Pero es que ya es muy tarde, falta calentar, estirar!, ya va a comenzar y me toca el corral 2", nada me valió, mas que esperar con nervios y ansiedad.

Al fin cruzamos el puente y en una especie de glorieta, me despedí,  acordé con ella que me esperara en la meta, me bajé de inmediato, y troté hacia los arboles de lo que parecía un bosque, ya estaba ahí finalmente, muchos caminaban y yo no entendía porque si ya era muy tarde. Vi la enorme fila de los grupos divididos en lo que llaman corrales, y como me tocaba el 2 y eran como 18, aun estaba lejos del mio.

No tuve tiempo de realizar estiramientos mas que por un par de minutos, porque vi que ya avanzaban los grupos, ya había comenzado la carrera. Ahí voy de nuevo, tratando de meterme lo mas adelante posible, me metí como en el corral 5, porque el mio ya se había ido... no importaba eso tanto, porque el chip te registra el tiempo que haces desde el tapete de salida hasta el de la meta.


Recuerdo que en ese año aun no hacía menos de 1:40 horas en esa distancia de 21 kms. pero mi meta era hacer mi mejor marca simplemente.
En las primeras millas si que era de admirar lo que nos rodeaba, la variedad de arboles, lagos y de repente las bandas de rock que suelen animar los eventos de este serial de carreras.

Creo que había comenzado ya cansado, por lo vivido un día antes o por el stress de lo sucedido en nuestra primera hora del día, pues no hacía los tiempos que quería en cada milla, y nos enfrentábamos a cada rato con calles con altimetría cambiante. Ni el gel, ni las bebidas que nos ofrecieron me otorgaban la energía que necesitaba. Iba a paso de 1:44 horas, como tiempo estimado de llegada. 



 Me distraje mucho, eso si, pues me gusta ver lo que nos rodea, ya sea un puente, a la gente que nos alentaba con sus porras o incluso con ver la técnica de otros corredores. Me pasaron por un lado un grupo que seguía a un pacer de 1:45 horas, los seguí por un rato pero se me fueron facilmente en unos minutos. Me di cuenta que mi resultado de tiempo no sería el que había deseado, no en esa ocasión, ni en esa ciudad.

El recorrido era bonito, la gente estusiasta, pero aun no aprendía a disfrutarlo como debía ser. Si tenía 5 o 6 kilos de sobrepeso no era culpa de nadie, si tuve que estar de pie varias horas un dia antes, tampoco lo era, ni siquiera mi falta de entrenamiento en cuestas.
Faltaba poco para llegar, solo un par de millas.

Recuerdo que hasta la camiseta que elegí me quedaba muy grande.

Imagen que prueba una misión cumplida. Aunque desafortudamente
las fotos originales nunca las pude conseguir. 

Ya me veía en la meta, disfrutando de una cerveza (sin alcohol) de las que prometieron darnos, imaginando como sería la nueva medalla, ya lo único que me interesaba era arribar a la meta, pero!... frente a nosotros teníamos una muy inclinada pendiente, demasiada para mi gusto, creo que maldecí en ese momento al que trazó la ruta justo por esa calle, y es que después de tanto sube y baja, nos habían reservado la mejor colina para el final, imposible correr, mi trote era casi caminata, y que alivio fue el llegar a arriba, no era muy larga, pero si agotadora.

Después de varias vueltas en el centro de la ciudad al fin el arco de la meta estaba a la vista, nunca un "medio", me había parecido tan largo, 21k con sabor a 30. Crucé con 1:47:30 horas, y lo debo decir, me sentí decepcionado de mi desempeño, pero en unos minutos toda esa frustración se me olvidaría cuando vi a Lucy  y le conté detalles de lo vivido. Hasta olvidé que quería una cerveza.

Divisé a lo lejos a Nacho y decidí salir a su encuentro.

Vamos amigo, que ya mero vas a llegar!
Estábamos a punto de cruzar una calle para tomar el metro y regresar al hotel, cuando al ver mi reloj, calculé el tiempo de mi amigo Nacho Zamarrón (el también había ido y con su familia), creo que no debe tardar en pasar, apenas lo dije, y allá venia a una cuadra, lo reconocí, le tomamos fotos, y salí a su encuentro, trotando un rato con el para saludarlo, darle un "shot" de motivación, pues estaba a punto de conseguirlo.

Así fue como ocurrió, aunque solo menciono los detalles que considero relevantes. Aun soñaba con bajarle de 1:40 a mi marca en esa distancia, y me propuse firmemente que un día lo iba a conseguir. No importaba el esfuerzo y sudor o hasta dolor que implicara el lograrlo.



Mi premio de consolación un día después, fue el saber que le había ganado a varios actores de cine que habían participado, sin contar a Jennifer Love Hewitt por obvias razones, pero si a James Marsden y a Jerry O'Connell. Sin embargo, olvidaba que de los fracasos y de toda experiencia siempre se aprende, y que siempre será mejor el caerse y volverse a levantar que el no volver a intentarlo.

Gracias por tu visita!!

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