miércoles, 17 de septiembre de 2014

En la Carrera de la Independencia 2014




 Ayer 16 de septiembre se realizó una vez mas la tradicional carrera de la Independencia. Enmarcada bajo un sol abrazador (como dice la canción) pero que no nos amedrentó. Los cerca de 600 valientes corredores ya sabíamos a lo que nos íbamos a enfrentar, a las empinadas cuestas y a una intensa y elevada temperatura.

Ahí iba yo, por mi sexta participación consecutiva. Pensaba en ponerle ganas, mas no forzarme demasiado, sino a darle de acuerdo a como me fuera sintiendo.
Desde un inicio supe que no iba tan rápido como en años anteriores, sin embargo, este esfuerzo sería para mi no solo una competencia mas, también un excelente entrenamiento.

Seguí por casi cuatro kilómetros al gran corredor "Canelo", iba apenas tres zancadas atrás de el y trataba de que no se me despegara; hasta el mismo iba con reservas, eso estaba claro.

Habíamos dejado la avenida Revolución y la inclinación del suelo aquí ya comienza a dejarse sentir. En línea recta pasamos por la ya conocida ruta, a un lado del parque Teniente Guerrero. En este punto bajé un poco el paso de forma intencional. No me importaba que me rebasaran, quería relajar mi respiración, ya que lo que venía enseguida era el comienzo de la primera gran rampa, la de la Colonia Altamira.




 5k cumplidos en 20:40 minutos, ni tan mal iba... ¡uff, que calor!, tomé el agua y a beberla mientras trotaba el ascenso. 
Desde que participo en esta carrera recuerdo que siempre nos hemos topado con un buen nivel de calor, incluso el año pasado que hice 36:00 minutos hasta la meta, me costó mucho por el grado de humedad que hubo, pero esta vez estábamos haciendo el esfuerzo bajo unos 30 grados centígrados, y subiendo en una de las carreras de mayor reto que existen en Tijuana. La meta como es sabido, nos esperaba en la colonia Francisco Villa.

Una vez mas me tocó escuchar a jóvenes quejarse de la ruta, no podían creer que no parábamos de subir, así que hubo quien aflojó el paso y otro que prefirió caminar. Y es que nadie les dijo que no era una carrera mas como las que se acostumbran cada domingo, pues ni la mitad es plana; aquí estaban ante un verdadero desafío.

Iba bañado de sudor, y mejor no veía para arriba por la subida que llamo "la castigadora", (pero que castiga a los que no entrenan lo suficiente), para que no se me hicieran largas las cuestas, y funciona, de repente ya estas arriba, y evita que la mente te traicione y den ganas de caminar. Y vaya que dan ganas de entrarle a la "caminata recreativa".

El admirado señor Eduardo Valle iba aquí, el me había rebasado, pero me propuse seguirle el paso y de ser posible dejarlo antes de llegar a la cima.




Ah! pero al doblar la esquina y ver hacia enfrente hacia falta la cuestita mas empinada de todas. Misma estrategia, que me ayudaba para respirar mejor, no tanto que le temiera a la rampa, y es que lo que me hace flaquear a mi es el calor, me debilita muy rápido. Pero a nada de eso quería darle importancia, si solo había que enfocarse por algunos minutos mas y pronto lo lograría.

Una vez arriba me fui apretando el paso poco a poco. No llevaba intenciones de romper record personal, tenía que cuidarme para seguir entrenando duro toda la semana. Aun así recordé que mis mejores marcas han sido debajo de 38 minutos, así que en la recta final ya no me sentía tan apabullado por el clima, había corrido con reservas pero a la vez con un esfuerzo muy cercano al que me dio mi mejor tiempo en el 2013. 

Meta cumplida. Llegando dentro de los primeros 60 corredores. 37:27 minutos, solo por el gusto de participar una vez mas.

 Corredores valientes sin duda, campeones y atrevidos; sin importar en cuanto tiempo lo hayan logrado, se aventaron, se animaron, y les ganamos incluso a todos los del desfile que celebran el día de la Independencia de México, pues nosotros comenzamos primero, y llegamos hasta arriba... sin importar las condiciones de la ruta ni el factor clima. 

Felicidades por lograrlo, desde el keniano Stephen Kibet hasta el señor que llegó al último en 1:40 horas... ¡cuando se quiere, se puede!


Bien acompañado por la Ultra maratonista Yoana Díaz.





 

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