martes, 5 de junio de 2012

Rock 'n' Roll San Diego Marathon 2012

 3 de junio de 2012, San Diego, CA.

 3:55 a.m. y arriba!, a cruzar la frontera, a mostrar ese ánimo, pero mas que nada esas ganas de poner a prueba los duros entrenamientos que me llevaban hasta ahí. 
 El maratón del Rock 'n' Roll de San Diego nos esperaba a miles de corredores para dos grandes pruebas, 13.1 millas (medio maratón) con 17,568 participantes o 26.2 millas (maratón) con 7,087 corredores mas.
 Desde el pasado mes de enero ya estaba inscrito para la prueba mayor, así que me preparé talvez de manera mas mental que física o a la par, porque después de los 30 kms. ya las piernas no responden igual y empiezas a correr mas con coraje, con artimañas, con la cabeza, pero sobre todo con el corazón!.

En el inicio, en la milla 21 y en el... calambre.


  Estaba en el corral 2 de 39 en total, y en el corral 1, a unos cuantos metros sin yo saberlo estaban mis admirados Ryan Hall y Meb Keflezighi, listos para competir por el medio maratón. Ambos lo tomaron como prueba previa al maratón olímpico de Londres, representando a la unión americana. 
 A las 6:15 a.m. fue el pitazo para el arranque en una fresca y nublada mañana, ideal para mejorar marcas.

Ryan Hall

Meb K. ganador de la media maratón.

 Algunos objetivos:  llevar un paso de 8 minutos por milla, no dejarme llevar por la velocidad de los que correrían la mitad, correr la primera parte mas despacio de lo acostumbrado para administrar energías para la difícil segunda mitad. Y el objetivo principal, mejorar mi marca personal de 3:47:30 que registré en el pasado maratón de Nueva York.

 Como era de esperarse la inercia y entusiasmo del inicio hace que todos vayan demasiado rápido; traté de controlar mi paso y dejar pasar a la mayoría que iban buscando la meta de los 21k, pero aun así metí 7:38 minutos en la primera milla, y aunque me sentía lento, me aferré a mi plan y bajé el paso un poco mas.

 El Balboa Park era nuestra ruta en las primeras 5 millas, muy bonito recorrido, empecé a turistear visualmente hacia todos lados, era un agradable paseo, donde el esfuerzo lo sentía mínimo.
 Después vendrían calles complicadas con algunas leves subidas pero prolongadas, las cuales me afectaron muy poco, mas que nada en el tiempo por milla, en la cuestión física me sentía fuerte y seguía en la milla 10 con el tiempo planeado.



 Las bandas de rock nos alegraban el trayecto. En lo personal me gustan mas los tamborileros chinos, las percusiones me animan mas por la manera de marcar el ritmo. Eso si las miles de personas pasaban por ambas avenidas del free way. Eramos un grandioso desfile. Eramos un energético despertar para la ciudad, como si les dijéramos "despierta San Diego!!".

 Llegué a la mitad justo en 1:45:13 horas, apenas con 25 segundos de retraso, aunque se que puedo correr un medio maratón unos 9 minutos mas rápido que eso, sabía que estaba haciendo lo correcto al ir mas despacio.
 Excelente el hecho de que hubiera porristas animándonos!, excelentes los abastecimientos de bebidas y geles. No desaproveché ningún puesto de hidratación, para que la energía no fallara ya que faltaba mucho por recorrer. 
Milla 14, separación definitiva de corredores para ambas pruebas.
 Alcanzar la milla 15 y 16 no fue nada fácil, las subidas ya calaban los músculos, pero la recompensa era el regreso ya que habíamos de bajar por el sentido contrario. A esas alturas vi como un grupo acompañaba a 2 pacers, llevaban el anuncio de 3:30 horas; sabía entonces que no me podía ir tan mal. Me fui con ellos unos minutos, pero de plano se me fueron escapando poco a poco. Tiempo estimado de llegada?:  3:34 horas.



 20 millas hasta el mar...como dice la canción!, estábamos en Mission Bay, el mar a la vista, y el hermoso número 20 que mas que un inerte número en papel, éste parece hablar y decirnos "te falta poco", "ya solo te quedan 6".
 Entre palmeras y un sendero pavimentado seguimos adelante. De poco en poco corría sobre el césped de al lado para evitar mas impacto en las piernas, incluso me dí cuenta que por lo mismo avanzaba algo mas rápido de esa manera.
 Milla 22: desde aquí ya se podía divisar la multitud que esperaba a sus atletas, pero tomamos una calle por la cual rodearíamos una isleta. 
 Cada paso costaba ya  mucho trabajo, pero cada uno me acercaba a la meta... valía la pena seguirse moviendo. A un lado y a pocos metros el agua fría del mar me llamaba (en mi loca imaginación) para decirme, "Ven tómate un par de minutos, entra y refresca tus cansadas piernas", nada mas tentador, pero mi tiempo estimado de llegada ya era de 3:38 horas.



 Faltaban solo un par de millas y feliz estaba porque los calambres no aparecían como bien me habían madrugado en los anteriores 4 maratones, aunque parecían querer darme un susto y aparecer de repente, trataba de no pensar en ello.
 Sea World estaba cerca, la meta a la vista y la señal de la milla 25 estaba frente a mi; es entonces cuando se siente un nuevo renacer de fortaleza física y emocional. 
 Aceleré como nunca lo había hecho al finalizar en un maratón, podía lograrlo, "no hay quinto malo", al contrario este será el mejor a la fecha, el nuevo récord estaba ya asegurado.
 Sentí un ligero calambre, aunque indoloro, bajé un poco el paso, vi mi reloj... no!, al menos por orgullo quería quedar debajo de las 3:40 horas; pensé eso sobre todo cuando recordé que después de las 26 millas resta una quinta parte de milla (26.2) lo que equivale a 321 metros mas.
 Llegué a la milla 26 con 3:38:20 horas mas o menos, con unos 88 segundos para lograrlo.

En la milla 9.  "Turisteando".  Disfrutando el trayecto.

A punto de llegar.  Cruzando la línea de meta.  Con la medalla de finalista.

 Al acelerar abres mas la zancada y justo ahí sentí el "calambrito" que me hizo bajar el paso de nuevo, sobre todo exclamar el leve dolor que creo todo el mundo de espectadores a los costados escuchó y que incluso el de la cámara logró captar en ese breve instante (como si supiera que eso iba a pasarme). Pero recordé la frase que bien hemos adoptado para nosotros algunos corredores: "El dolor es pasajero y el orgullo es para siempre", y aceleré de nuevo y con mas fuerzas para entrar y cruzar por fin esa anhelada meta. 

 No había dolores, ni pesadez, había terminado mi quinto maratón mas fuerte que nunca, por vez primera terminé corriendo y no solo "arrastrando" mi pies. Y muy contento con mi nueva marca personal de 3:39:48 horas. Había subido de nuevo al podio, al de mis sueños y metas personales. Le había ganado una vez mas a mi rival favorito... a mi mismo!.

 Gracias por tu visita!!.

"Correr maratones provoca que miles de emociones te invadan el cuerpo, la mente y el corazón, que apenas finalizas uno y ya estas pensando cual será el siguiente".
            
 Héctor Buelna Mtz.
                 




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