lunes, 1 de junio de 2015

Maratón San Diego 2015

Trece, número que para algunos es considerado de mala suerte, para mi no, aunque acepto que el numerito no me gusta mucho, bueno trato de no sugestionarme con él. Este año en el medio maratón de Mexicali llegué en el lugar 113 general y a pesar de que en esa misma distancia en Ensenada  le mejoré como cuatro minutos comparado con Mexicali, igual llegué también en el # 113... en fin que cuando vi que mi número bib que me tocó para participar sumado uno tras otro da trece (52222) pensé en que en realidad era buen augurio, que me iba a ir bien, ¡pues vamos por el maratón #13! que ésta vez me tocó en el Rock 'N Roll San Diego Marathon.

Salimos como ya es costumbre a las 6:15 a.m. cosa que se agradece pues nos toca un clima muy fresco. Bueno cada corral espera un minuto aproximadamente su turno de salida y yo estaba en el segundo.

De inmediato comencé a ver cosas inusuales, animadores hombres disfrazados de porristas echando relajo y ánimo para todos; otros corredores con solo un short o bikini puesto demostrando que para ellos no había nada de frío en el ambiente... ni tantita pena, y claro, gente animando por doquier. La fiesta había comenzado.



Quería ser un poco más arriesgado ésta vez, sabiendo como es la ruta, que ya casi me la se de memoria y en qué partes exige más, le fui dando a la velocidad. Así metí 23:25 minutos en los primeros 5 kilómetros, la idea era llegar al medio maratón en 1:39 horas.

Así es San Diego, con esa ruta ondulada, nos llevaba subiendo y bajando sin cesar, y dando vueltas y más vueltas ─Balboa Park─, de modo que las piernas tarde o temprano lo va a resentir, aunque uno se sienta fuerte, emocionado y lleno de energía al principio.

Podría irme a paso cercano a mi medio maratón, lo que para mi es 4:19' pero no, aquí, si no me reservo lo pago muy caro en los últimos doce kms del recorrido, así que manejé un paso entre 4:30' y 4:50', las bajadas ni modo de no aprovecharlas porque habría subidas que me hacían ir mas lento.

No iba tan obsesionado con los números, en realidad lo que mas disfruto es el esfuerzo, la ruta, y sobre todo el ambiente de este maratón escénico, aunado al reto de tratar de mejorar un poco, siento que lo hace mas divertido e interesante... un año antes llegué a la meta en 3:42:38 horas ¿podré mejorar eso?


Por el centro de la ciudad, que clima tan fresco, que agradable como la gente tan temprano se levantó para ir animar a otros. No hay como correr motivado y San Diego sabe ofrecer eso.

Hice los 10 kms en 46:35 minutos, y me evalúo físicamente mientras corro... parece que todo va muy bien, aunque las cuestas ya son mas frecuentes.

En algún punto del trayecto debía estar el mariachi, pero tal vez por despistado no lo vi, solo me percaté de las bandas de rock. Eso sí, los chicos de los tambores siempre como que me contagian mas de su energía.

Ya cerca de Mission Valley, por el conocido camino de cemento, incómodo por cierto, duro y angosto que si no me salgo por el césped y vuelvo a meterme no logro rebasar para continuar con mi ritmo.
Como que mi Gps no coincidía mucho con la distancia marcada de cada milla o kilómetro, pues cuando me marcó el medio maratón en realidad todavía me faltaban como 300 metros para llegar a pisar el tapete que activa el chip y registra esa distancia (milla 13.1).  Bueno, no coincidí así que llegué al medio en 1:40:56 horas del chip, aunque de mi Gps había sido en el 1:39:40'.  Como sea no iba mal, y todavía lograba subir uno que otro puente a buen paso.



En la milla 17 me esperaba mi esposa Lucy, con una buena bebida y gafas oscuras ─por si salía el solecito mas tarde─, un gusto enorme de verla ahí, un beso y a seguirle, que aun faltaba mucho por hacer.

Poco mas adelante estaban dos conocidos corredores Tijuanenses, Isabel Mata y su esposo Adán Morales, apoyando y animando a los runners de Tijuana, además nos tomaron fotos, de modo que casi todas las fotos que ésta vez les comparto fueron tomadas por Isabel. El año pasado ellos corrieron el maratón. ¡Fue grandioso verlos ahí, y sentir ese apoyo incondicional, gracias amigos!

Llegué a la milla 20 tres minutos mas tarde de lo que me había propuesto, no fue en 2:35 horas, pero igual llevaba ventaja sobre el año anterior que había llegado hasta ahí en 2:41 horas, con ese "colchoncito" de tiempo ahorrado sabía que podía romper mi récord personal, pero ahí estaba frente a lo bueno: la cuesta más prolongada, de cerca de tres kms. donde algunos caminan, o donde todos bajan el paso drásticamente. El año anterior me sentí mas fuerte al subirla, esta vez algo pasaba... o sería que el factor musical esta vez no estaba presente justo ahí, ya que ayuda a subir olvidándose un poco del esfuerzo o incluso motiva a subir con mas entusiasmo y ganas... pues no, se me hizo larguísima la rampa e iba a paso arriba de 6 minutos el km. y lo peor, el sentir como la piernas ya comienzan a entumirse, aviso de que el ácido láctico ya empieza a hacer de las suyas.

Foto por: Lucy Domínguez

─Como pausa a este relato, mencionaré algo muy importante con respecto a esa larguísima cuesta, ¿estará éste evento destinado a convertirse en Medio Maratón? Cuando participé en el 2012 la ruta era otra, una mas plana, sencilla comparada con la actual, y la meta estaba ubicaba en Sea World, pero a partir del 2013 anunciaron una mejor ruta, supuestamente mas rápida y en la que las últimas millas eran de bajada... !!pues no fue cierto!!, como que quienes la trazaron no son corredores o nunca han corrido un maratón, ya que es bien sabido que muchos topan con el muro a partir del km 30 o 32, y es justo donde empieza este ascenso, ¿ruta castigadora? vaya! creo que muchos que tuvieron una mala experiencia en esta parte ya no quisieron volver a participar en la distancia y optaron mejor por correr el half.
Los números no mienten, y desde que participo tengo los registros:
El año 2012 tuvo 7087 participantes en maratón, en 2013 (con la ruta actual) bajó a 6494 corredores, en el 2014 bajó a 5285, entonces me pregunté: ¿seguirá en picada la participación porque de plano no quieren cambiar la ruta y la gente ya no quiere volver?, y así fue, ésta vez solo 4218 runners cruzarían la línea de meta; ¿acaso serán solo 3000 en el 2016? 
Mientras tanto la cifra crece y crece en el medio maratón, pues ésta vez fueron 13,743 corredores para esta distancia. Yo mismo había dicho en el 2013 que ya no lo correría si no cambiaban la ruta, y volví, solo para enfrentarme a lo complicado del trayecto y buscar mejorar lo hecho con anterioridad.

Fotos cortesía de Isabel Mata.

Arriba en el km 35 un tironcito en el muslo derecho me iba molestando, conozco bien la señal, "los no invitados" trataban de entrar a mi fiesta, bajaba el paso un poco y se disipaba ese conato de calambre, y de nuevo trataba de recuperar la velocidad, ya había perdido casi todos mis minutos de ventaja, al parecer llegaría a la meta arriba de 3:40 horas si no controlaba bien esas molestias, pero si no se acentuaban todo indicaba que podría hacer algo entre 3:35 o 3:38 horas.

Muy bien como siempre los puntos de abastecimientos, agua, gatorade, yo me echaba agua encima y un poco mas la bebía. Cero calor, pero hay que hidratarse.

No tenía dudas, iba a lograr mi maratón a como diera lugar, sí, aunque ahora también me doliera el muslo izquierdo.... y comprobadísimo, las medias de compresión ayudan bastante, pues los calambres siempre me llegan en las pantorrillas, pero como ésta vez iban "blindadas" pues entonces buscaron atacarme por los cuadríceps... complicaciones, solo cinco kms para llegar faltaban y me detuve al menos tres veces pero de forma muy breve a darme masaje en los muslos, más estiramiento rápido a la vez y funcionaba, se relajaban y así lograba retomar el paso con mas fuerza; traté de no perder mas de 30 segundos cada vez que hice eso... es que en serio, tres años sin poder romper mi récord personal ya es demasiado... ahora una merecida bajada, y a acelerar poco a poco.

Dos kms para llegar, y lo plano parecía no existir, cuando no era bajar era subir, no conozco una ruta mas "rompe-ritmos" que ésta en un maratón.

Imagen de Víctor Ponce    
Los calambres no llegaban, pero los sentí ahí latentes en cada pierna, nervios moviéndose de lugar, queriendo atacar de un momento a otro y acepté el reto por primera vez... era mi oportunidad de lograr estrenar marca personal o bajaba el paso por temor a los dolores que podrían aparecer, querían entrar en un grito los malditos "no invitados" a mi fiesta (carrera), ¿duelen? sí, ¿aun duelen?, ¡sí pero no me importa!... "pues traten de detenerme" les dije en mi pensar al ver que quedaba solo una milla... le dí más fuerte, que restan 800 metros... corre Héctor corre más rápido si quieres llegar debajo de 3:40 horas.
La señal de milla 26, y ese eterno punto dos que equivale a unos 300 metros más. Un calambre quiso golpear en el muslo derecho, fue el más insistente, no le hice caso, yo más emocionado cada vez vi una ligera bajada ya para arribar a la meta... ¡bendita meta, no huyas de mi!, y ocurrió de forma increíble para mi, entré bajo el arco de la meta a paso de 4:30 minutos por km. en una especie de conmoción, como si hubiera ganado una batalla, y creo que así fue... tenía unas ganas enormes de echarme a llorar, pero no había ni un hombro conocido en quien hacerlo ─por fortuna─ que si lo hubiera hecho, cualquiera diría que era mi primera vez corriendo un maratón.



Igualito que un año antes, daban las medallas en la mano del corredor, yo le dije a una sonriente señora que me la pusiera, y me la colgó, me dio un fuerte abrazo, me felicitó, le di las gracias, me conmovió como me lo dijo y que no le importó que estuviera todo mojado... nuevamente hecho un manojo de emociones así me retiré del lugar hacia un rincón... vi la medalla, tal vez la mas bonita de todas las que tengo, y como si me pudiera entender le dije: "¡no sabes todo lo que me costaste!", porque no solo habían sido estas 26.2 millas, sino todos los arduos entrenamientos para llegar hasta ahí... ah! y muy feliz por lograr estrenar nueva marca personal de 3:39:26 horas... al fin, después de 3 años y 7 maratones anteriores sin poder conseguirlo sentía de nuevo esa alegría especial.

Agradecido con Dios, con la vida y con Lucy por apoyarme en toda esta locura me fui en su búsqueda ─una vez disipada mis ganas de querer lloriquear─. Entre tanta gente apenas me podía mover, pero Lucy me encontró a mi, creo que buscó al "patas verdes" y de volada dio conmigo... más felicidad al abrazarla y comentarle como me fue.

Al final me dio mucho gusto estar bajo un árbol esperando y ahí mismo poder conocer a Miriam Wood, una gran atleta a quien admiro mucho, La Chica Boston. Solo la conocía por facebook y al fin se me hizo verla en persona. 

En fin, que fue toda una gran odisea, con momentos de osadía e irrepetibles, inolvidables.



Foto: Rubén García

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