lunes, 6 de julio de 2015

Corredor de Verano

Para muchos no es nada agradable salir a correr con calor. Las altas temperaturas ahuyentan a algunos corredores, que prefieren esperar al otoño para retomar la actividad. 

Pero siempre se puede madrugar, aprovechar la frescura de las primeras horas del día o porque el trabajo así lo exige y no precisamente la estación del año.

Yo era uno de ellos, de los que evitaban correr con calor. Un día un buen maratonista de Tijuana me recomendó lo siguiente: "Si quieres correr bien en una competencia de verano, como el maratón o un medio maratón entonces sal a correr con más calor que el que habrá ese día y en esa hora de la carrera, sal en la hora que te dan de descanso en tu chamba y corre a mediodía, no importa que tanto calor haga, hazlo y te servirá de mucho".

Le hice caso, me iba al parque de la amistad a comenzar a correr a las doce con 15 minutos, dos vueltas bajo la agobiante fuerza del sol, y lástima que no me alcanzaba el tiempo para más que si no hubiera hecho tres, pero aun debía comer algo ligero y rápido antes de regresarme a trabajar... aparte de lavarme y vestirme.



No voy a negar que era algo incómodo y apresurado el hacer todo eso, pero a la vez me hacia sentir muy bien, realmente me iba aclimatando poco a poco, creaba tolerancia al calor. Yo que tanto sudo aun en días nublados y frescos estaba procurando rendir en otro ambiente tan opuesto a lo que me gustaba.

Funcionó, llegó la fecha del medio maratón de Tijuana, y me sorprendí dejando mi record de 1:34 en el archivo, reemplazado ahora por otro debajo de 1:32 horas.

No se que tanto me ayudó el entrenar con calor, pero al entrenar para el maratón de San Diego en el 2014, recordé que igual sería bueno entrenar cuando se pudiera a medio día o en la tarde, en fin que los días son largos en verano.
Llegué a correr subiendo a las dos de la tarde por el gato bronco, y de ahí hasta donde vivo es puro ascenso, varios kilómetros. La cosa estaba pesada con cerca de 32 grados celcius, mas las cuestas por el bulevar Casablanca, y de pilón con un frenético viento de Santa Ana justo de frente que, polvo y mas polvo levantaba obligándome a subir trotando despacio y con la cabeza gacha para que la gorra me tapara la mayor cantidad del polvo acarreado por el cálido viento. 

Sol implacable, no me vas a detener
soy quien corre bajo tus condiciones.
No he de parar hasta llegar a mi destino
hoy has aderezado el castigo con éste viento
pero lo que no sabes es que gracias a él 
me siento refrescado y puedo contra ti.

Viento arrogante, me estás empanizando de polvo
soy quien corre desafiando tu fuerza.
Pero no he de parar aunque de pronto uses
látigos de arena tratando de truncar mi objetivo.

Parezco un imán atrayendo la tierra
aunque los automovilistas me vean
raro, como si fuera un marciano
y es que ya me gustan los baños de sudor
¿sera que me convertí en un corredor de verano?




Después de correr de esa manera y usando esas frases locas como mantra, de nuevo ─estoy convencido─ funcionó, pues mejoré por 13 minutos mi marca anterior de maratón en San Diego, el cual corrimos bajo unos 24 grados, por lo tanto hasta se me hizo fresco. No, de forma oficial el verano aun no comenzaba, mas los vientos de Santa Ana nos lo habían adelantado de cierto modo, sin embargo esa forma de correr bajo las altas temperaturas se quedó en mi por el resto de la temporada... alguien agregó: "es lo mejor, así en otoño e invierno tendrás mejores resultados en las carreras".

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Nunca olvides que el mejor aliado en estos casos es la prevención, no olvidar la correcta hidratación para recuperar los electrolitos perdidos en el exceso de sudor.
El esfuerzo bajo temperaturas elevadas no es recomendable que sea al máximo, no hay que permitir que gane el sol castigándonos con un golpe de calor... correr debe seguir siendo una actividad disfrutable.








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