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lunes, 29 de febrero de 2016

Entrenando a un Sedentario

Ella, me recuerda a mis inicios, con su trote lento, sus molestias en los pies por los tenis que amenazan con formar ampollas, y por su respiración agitada. Se estaba sacudiendo poco a poco la vida sedentaria.

Hoy no quise correr lo que me tocaba hacer y en parte para mejor apoyarla en su entrenamiento. Pude dejarla que lo hiciera ella sola, pero quise una vez más hacerlo a su lado y ser parte de su progreso.

Solo cinco kilómetros era la prueba de fuego para Ella, pero no como una prueba nueva, sino la segunda vez que se intentaba, solo que ésta vez estaba muy cansada por haber caminado mucho un día antes y por tener el cuerpo dolorido por los entrenamientos recientes. Parte del reto era ver si se lograba en menos de una hora esa vuelta al parque.

Comenzamos con estiramientos dinámicos para preparar las piernas con algo de calentamiento. Después de caminar por unos cinco minutos iniciamos con cien metros. Noté que le parecían eternos. Lo bueno es que pasan corredores, caminadores y trotadores que vienen y van en ambos sentidos... algunas mujeres que como ella evidencían su novatez al estar haciendo lo mismo: alternar caminata con trote para así aguantar la vuelta al parque. Es bueno saber que no eres el único que intenta ser corredor.

En todo momento el principal consejo fue jalar aire profundamente con un mismo ritmo. Controlar la respiración y dominarla es básico en la práctica de cualquier deporte.




Todos fuimos principiantes alguna vez. A algunos nos costó igual o más trabajo, a otros no tanto, pero todos tuvimos un comienzo.  "Yo también llegué a sufrir por completar cinco kilómetros cuando inicié como corredor", le dije... y no mentí, en ese momento pude evocar las imágenes de cuando comenzaba y por ignorancia aceleraba con todo y solo aguantaba eso por unos cien o doscientos metros máximo y terminaba muy mal, asfixiándome, con la vista nublada y la presión baja; hasta tenía que agacharme porque sentía que el desmayo era inminente, solo que jalaba aire profundamente, rápida y repetidamente mientras veía todo negro... hasta que por fin salía de ese tunel de oscuridad.

Seguimos interrumpiendo la caminata con arranconcitos de cien metros, luego de 120 metros, luego de 150 metros... yo tomaba el tiempo y la distancia en mi reloj con Gps.  De repente ya no le decía: "!una más, vamos!" sino que de ella misma salía el hacer otra repetición adelantándose un poco. Y es que le dije: "Poco a poco vas a caminar menos y vas a trotar más, o al menos esa es la idea", y "entre más peso pierdas más ligera te vas a sentir y vas a tomar velocidad sin cansarte porque irás obteniendo mayor condición física".

Que bueno es correr en un lugar donde hay gente haciendo lo mismo, trotando al paso que sea y buscando mejorar algo en su vida, ya sea perder peso, ganar velocidad, intentando cubrir mayor distancia o por sacar al perro a despabilarse mientras se hace una actividad sana. Cual fuese la razón era buena indudablemente.



Otro jalón de 150 metros y ella lo terminaba a duras penas, resoplando fuerte y con su semblante rojo por el esfuerzo. Aun así la sentía motivada y eso me daba ánimos a mi para continuar como pacer y ser entrenador en vivo, es decir correr al lado de quien se está entrenando.

Al cubrir 3.5 kms venía la subida, algo pesadita pero no se rajó, le dije: "Ya nos falta muy poco y lo bueno es que el kilómetro final es casi de bajada en su totalidad y a ese le vamos a sacar provecho, será el kilómetro más rápido de los cinco".

La bajada fue interesante, con  varios arrancones de 150 metros y que dio como resultado esperado que fuera el kilómetro más veloz de esa mañana, vaya, velocidad no es lo que se busca, tan solo aguantar la distancia, pero se consiguió, fueron 59:30 minutos en total por esos 5 kilómetros, y servirá de referencia ese tiempo para después tratar de superarlo. Ahora a relajarse con estiramientos estáticos.

Me daba cuenta que como entrenador no me iba a resultar nada sencillo el poder hacerla correr en marzo unos 10 kms. en abril unos 15, en mayo unos 18 y que se sintiera lista para correr el Medio Maratón de San Diego... pero ella quiere, y yo quiero que lo logre, y si ella quiere, puede!  Se puede lograr.

¡Muy bien hecho Lucy, pronto iremos por más!






sábado, 6 de febrero de 2016

Corriendo La Enchilada 2016

Correr la Enchilada era necesario. Ya no quería que me la contaran, debía experimentar por mi mismo esta ruta. El mejor reto que se vislumbraba para iniciar el año. Todos los corredores que conozco quieren o van a ir, ¿por qué yo no?

Había entrenado días antes unos 12 kilómetros en cerro, repeticiones de velocidad de 350 metros, que es lo que mide mi pista de tierra. El siguiente día era viernes, y decidí inscribirme a la famosa carrera con nombre de comida mexicana.
Lucy para ir a su trabajo por Zona Río, de raite me dejó en el CREA. Mientras se hacía mi inscripción al ya cercano evento, platiqué un rato con Carlos de los Angeles, el organizador.
Habría mil medallas para los participantes, aunque se pronosticaba superar esa cifra de mil.

Imágenes por: Yo también corro en Tijuana.

Al salir de ahí, pensaba trotar unos pocos kilómetros y luego tomar un camión o calafia para llegar a casa. Fue cuando me di cuenta de un grave error, que olvidé dinero para pagar el transporte público. Así que sin pensarlo me dispuse a caminar en línea recta para regresar a casa. Alternando un kilómetro de lento trote por uno de caminata confiaba en llegar entero y pasada la hora.

Allá voy por la parte de tierra del canal de la vía rápida. Me toparía con muchas cuestas para llegar al fraccionamiento donde vivo. Me cansé bastante. Que de ser posible ese día debí tomar un trote muy corto o de plano no correr. Fue un agotamiento innecesario previo a la carrera. Llegué dos horas después a casa con piernas muy cansadas, hambriento y sediento. Ah, pero eso sí, con mi número de inscripción en el bolsillo. Creo que puedo correr esta carrera en unos 55 minutos, ¿será? Pese al cansancio quería ser optimista.

Descansé totalmente el sábado. Y me preparé mentalmente para participar en la carrera. Que salga como tenga que salir, en fin que seré primerizo en esa ruta.

Lo siguiente no sería nada novedoso contarlo si quien lee también participó en la carrera. Pero para quienes no lo hicieron, esto ocurrió desde mi perspectiva:

Amaneció lluvioso el día. Pocas veces me ha tocado una carrera con lluvia. Apenas calentar en el Crea por espacio de 2 kms, ya había charqueado y bueno, yo no soy de usar nada que me cubra para el frío si estoy en una carrera, ni como en este caso nada para evitar la lluvia con frío.
Se dio el arranque pasaditas las 8 de la mañana con una multitud de corredores entusiasmados y dispuestos a enfrentar un gran reto, sin importar las condiciones climáticas. ¡Esas son ganas de hacer deporte, de correr!



No estaba muy atrás ni muy adelante, pero si del lado de los carros estacionados. De pronto eran centenares de personas delante de mi, pues me tocó el lado que avanzaba lento. Los carros estacionados ahí nos estorbaban.

Al pasar el Hospital General al fin pude comenzar a pisar el acelerador, pero había perdido terreno en el que bien me pude ahorrar segundos que me restarían al final por lo menos un medio minuto.

En el suelo se dibujaban nuestras siluetas. Parecía que la lluvia jugaba con nuestros reflejos pero más bien nosotros deshacíamos en cada pisada  nuestras propias siluetas puesto que no querían permanecer intactas ni un solo segundo.

Nos dirigimos hacia el puente que lleva a la avenida Internacional. Había energía, el clima fresco siempre me ayuda. Así me fui un rato muy bien acompañado por Heriberto Rodarte, un joven al que considero como gran ser humano y corredor.
Nos fuimos evadiendo charcos hondos y lagunas. Al rodear las más grandes el tránsito de corredores se volvía algo lento, al menos yo no quería aflojar el paso. No me importó meterme en algunos charcos, que igual ya no quedaba nada seco en mi ropa de cualquier manera.



Fueron 5 kms que hice en 21:21 minutos. No era el tiempo que había planeado. Además ya íbamos en ligera subida.
Subiendo la cuestota que poco a poco se inclinaba más, fui bajando el paso. Muchos me dejaron atrás aquí. Pero no quise apresurarme, sabiendo que corro fuerte en las bajadas y para ahorrar energía.

Al marcar 6 kilómetros en 26 minutos supe que en 52 no iba a llegar a la meta, pues lo complicado apenas comenzaba... pero en 56 minutos creo que si me como ésta enchilada.

Parecía interminable la pendiente... sube que sube, algunos caminando por segundos, otros no paraban, demostrando gran fortaleza. Tenía que imitarlos. Me dejaban, y una nueva oleada de gente me daba alcance. Deseaba que ya terminara esa cuesta para retomar la velocidad, que nunca he sido muy veloz pero tengo lo mio para dar un poco de batalla. Nuevo tiempo estimado para terminar... unos 58 minutos.

Al bajar, la calle se veía peligrosa  y apta para un resbalón. Dejé que las piernas se me fueran al paso que quisieran tomar. Sentí que apenas las podía controlar pues iban aumentando el ritmo drásticamente a 5:00' minutos por km. a 4:30, a 4:00', luego a 3:40', y se acabó aquel declive cuando ya iba con viada de 3:20' por km.  Luego era ascender una cuestecita más, por lo cual aquel ritmo no me duró mucho. Con aquella viada obtenida la subida ya no fue tan lenta. Que alivio que costara mucho menos trabajo que la anterior.



Enfrente ya se veía el mar. Era una milla más o menos lo que restaba para arribar a la meta. Como todo lo que sube tiene que bajar aproveché para rebasar a cuanto corredor pudiera. Las bajadas son lo mío, pensaba.
Vi a Heriberto ya como a unos cien metros adelante ─quien se me había escapado hasta por unos 150 metros─, me le iba acercando poco a poco con la idea de cruzar juntos aquella meta. A los pocos segundos lo tuve a como a 80 metros, luego a 60, a unos 30... pero ya no me alcanzó el espacio, como él iba volando ya ni mi paso fuerte fue suficiente. Entré unos 6 segundos detrás de él. Sin embargo, yo muy contento por lograr que el kilómetro final de todo el recorrido fuera el más rápido que pude correr de todos los 12 kilómetros con 250 metros extras que conformaron el trayecto.

Nos felicitamos; incluso el joven que llegó atrás de mi me felicitó por el paso que llevaba, me preguntó por mi categoría y me dio la impresión de que no me creyó al decirle que estaba en la de 40 años. Por cierto que la categoría en la que Heriberto y yo estamos es una muy fuerte, que el top 3 quedó dentro de los 14 primeros que cruzaron la meta. Nosotros fuimos aproximadamente los lugares 68 y 70 en llegar, satisfactorio para mi pues un objetivo era quedar dentro de los primeros cien, y el otro igual lo había conseguido después de todo, el llegar en 55 minutos.

Superables esos 55:18 minutos que hice, así que le tiraré a 52' en la siguiente, si no es que a menos de eso.


Fotografía tomada por: Lucy Domínguez

Que bueno que llevaba ropa extra en el carro. Lucy ya me esperaba... no me quedé mucho tiempo con aquel viento frío que nos lanzaba el mar. De solo pensar en la palabra enchilada y estar tan mojado tenía hambre. Nos fuimos de ahí, rumbo a Rosarito, a buscar un buen desayuno y descanso.

Gracias por tu visita!







jueves, 21 de enero de 2016

Corriendo entre Chamizos



Diez kilómetros. "Vamos, que solo te toca hoy diez kilómetros hasta medio cerro".
El reto es llegar. Cubrir el nada sencillo e irregular trayecto. Lo hice hace cuatro días a paso un tanto tranquilo. Hoy estoy seguro de que lo puedo hacer un par de minutos más rápido… hoy que ya no hace tanto frío, sin embargo, al parecer si sopla un viento pasajero.

Sorpresas tendría por todo el camino. El corredor insaciable versus Salsola tragus.

Subir y que una planta rodadora o corredora del desierto se me atravesase por enfrente no era la gran novedad, pero si un augurio que quise ignorar.

Quería manejar un paso promedio de seis minutos por kilómetro, que en ese terreno escabroso no es nada sencillo. El viento aquí arreciaba, por la altura, nada comparado con lo que se siente dentro de las zonas urbanas.

A los dos kilómetros y medio parecía que iba escoltado por las maromeras, esas ramas secas y casi redondas cuyas raíces se despiden de la tierra y se desprenden, decidiendo que vagar es lo mejor después de las lluvias. Apiladas a mis costados y algunas enfrente, me obligaron aumentar el grado de dificultad al subir de pronto las laderas. Detenerme o regresarme no era parte de mi plan.

Cuando al fin corría libremente, una muralla espinosa me sorprendió en el sendero. Los matojos rodantes parecían mofarse de mi. El viento los hacia crujir, eran sus risas burlescas. ¿por qué será que algunos las llamas brujas? 

Estepicursores, plantas rodantes, chamizos, capitanas o cachanillas; recibe decenas de nombres de acuerdo
a la región del país, sin mencionar los que se suman en todo latinoamérica y el mundo.


Subí un trecho, pisando fuerte pero cautelosamente. Eludí la barrera de cachanillas mientras rehuía de las que venían en avalancha. Que bien que mis piernas iban blindadas con calcetas altas, que las sorrascas pequeñas no conseguían arañarme a pesar de chocar contra mi, como si tuviera un imán que las atrajese involuntariamente.

Cuando me enfrenté a la cuesta larga, el viento se tornó tan fuerte que sentí como me empujaba, pues estaba a mi favor, aunque casi lo asumí como presión, que aquello no era suavidad, no, eran empellones que me exigían que no aflojara el paso.

Tijuana ya se veía abajo y la vista siempre me genera satisfacción, pensaba cuando de pronto me distrae una especie de esfera girando y flotando un poco más arriba, a unos cincuenta metros sobre el pedregoso suelo. Me pareció increíble. Nunca antes había atestiguado algo así. Era una de ellas, una bola del oeste que con alas invisibles viajaba a merced del viento con destino… desconocido. Lamenté no cargar con que capturar la imagen de ese objeto volador, un rodamundos muy bien identificado por mi.

Después de un rato de sube y baja en el abrupto terreno de la falda del Colorado había que regresar. De bajada el viento que me había empujado ahora me frenaba al encontrarnos cara a cara, más no consiguió disminuir mi paso que había apurado para compensar el tiempo perdido entre los obstáculos que resultaron ser las salsolas, pero ¿cuántos nombres tienen estas soledades o bolas de paja?

Seguí un estrecho sendero para evitar el camino bloqueado por que el que ascendí, pero éste no era sencillo, subía un poco la inclinada ruta, y si pisaba mal podía rodar cuesta abajo, aunque sin duda las plantas rodadoras estaban ahí listas para amortiguar un posible tropiezo, que por ventura nunca me ha sucedido al pasar por ahí.



A unos cien metros hacia abajo atrapó mi atención aquella extraña combinación de viento furioso y las bolas de estepicursores, que polvosamente iban dando tumbos hasta tapizar el techo de una de las casas que estan a un lado del barranco. Su patio ya estaba lleno de ellas. Imaginé la engorrosa labor para sus habitantes cuando se dispusieran a retirarlas.

Más caminos bloqueados. Mis pies se hundían levemente en un suelo aun blando y humedecido por las recientes lluvias. Sorteando el caminito tuve que subir y bajar varias veces por esa ladera.
Luego tuve que saltar hasta un metro para pasar al otro lado de la grieta, una abertura que me separa del camino principal, pues el estrecho puentecillo de tierra estaba fuera de servicio, cubierto por un enorme montículo de chamizos cuyas espinillas ya se atrevían a atravesar las calcetas buscando punzar mis pantorrillas. Fue un imprevisible doble salto en el que casi topé contra el suelo, cortesía de la fuerza de gravedad, pero el buen equilibrio estuvo a mi favor.

Abandonando la parte correspondiente al cerro, estaba a kilómetro y medio de completar mi distancia, la que me propuse cubrir en el día. Atrás dejaría esas legendarias salsolas, las de los mil nombres, las bolas que ruedan enigmáticamente en las películas sobre vaqueros rudos y temerarios en zonas desiertas del viejo oeste.

Terminé esa inesperada aventura en dos minutos y medio más rápido que varios días atrás. No cabe duda que el clima es tan voluble en nuestra ciudad que nunca sabes lo que te espera en el camino, a pesar de que ya hayas pasado por esas mismas sendas decenas de veces. 




miércoles, 20 de enero de 2016

Película McFarland

Ya hace tiempo que no recomiendo una película sobre el atletismo en éste blog de corredor. Será que las dos anteriores que vi me parecieron que no valían tanto la pena por su simpleza y la falta de profundidad en la trama o conocimiento sobre el running. Pero vamos, he aquí una mucho mejor lograda y que merece verse:

McFarland (2015) 
Ya me la habían recomendado mucho, pero no había tenido oportunidad de verla.



De que se trata?
Un entrenador escolar de futbol americano se ve obligado a cambiar de residencia y de trabajo, para lo cual se muda a la ciudad de McFarland, situada en California al norte de Los Angeles. Ciudad pequeña y poblada mayormente por latinos.

El entrenador Jim White (protagonizado por Kevin Costner), descubre entre sus jóvenes alumnos que tienen más talento para ser corredores que jugadores de futbol americano; por lo tanto se encamina en una nada sencilla labor de convencimiento para formar el club que represente a su escuela ante competencias de Cross Country de la región. El problema radica en que los chicos están más que negados a participar, no creen en él ni tampoco en sí mismos. No obstante, el equipo de forma finalmente, pero no de muy buena gana por algunos de sus integrantes.

White, deberá involucrarse con los miembros de su equipo para conocer sus estilos de vida, de las arduas tareas de trabajo en el campo, así como de sus problemas personales y familiares para intentar de convencerlos de que deben seguir corriendo, de que pueden llegar muy lejos si se lo proponen.

La historia es sencilla pero efectiva. Es la búsqueda de la superación tras los errores y fracasos , anteponiendo la fe de que se puede lograr lo que uno se propone tarde que temprano si se insiste en el esfuerzo.




En lo personal, hubo momentos en que las subtramas ─que igual son muy entretenidas─ me parecían largas, pero lo adjudico a mi amor al deporte que ya quería que volvieran cuanto antes a la trama principal y que los chicos se pusieran los tenis, verlos entrenar y sobre todo competir en esos bonitos paisajes de campo traviesa y ver si resultaban ganadores o por lo menos que mejoraran.

Llama la atención que de los siete corredores que conforman el equipo ─sin contar al coach─, solo tres de ellos parecen ser habilidosos para correr y sobre todo que uno es "gordito", entonces si por puntuaciones por equipo se ganan las competencias ¿cómo pueden conseguir algún triunfo corriendo? Eso es en parte lo que vuelve interesante la conmovedora trama.

Otro punto a favor sobre la película: Que está basada en hechos reales, sucedido a finales de la década de los ochentas.

No podría revelar más porque merece la pena verse. En esta historia encontrarás motivación con su trama inspiradora y no te extrañe si al terminar de verla quieras salir a correr subiendo y bajando una colina o simplemente salir a trotar un rato.

Nota: Dura un poco más de dos horas y pensamos en verla en dos partes o sesiones, pero el argumento logró atraparnos de modo que no quisimos dejarla para después.








jueves, 31 de diciembre de 2015

Resumen Anual 2015

Correr y correr, ¿quién te persigue? Nadie en particular, solo mis sueños, los deseos por superarme, por vencer a las voces que gritan en silencio que no voy a poder más, por los que me miran pensando que ya me voy a detener. Nadie me persigue, pero hay miles de razones por la cual quiero continuar corriendo y que no enlistaré pero tampoco me olvidaré de ellas.



ENERO:

Comencé el año buscando fuerza, hice mucho cerro (el Colorado) a la vez que me servía para bajar ese par de kilos extras que como muchos, obtuve gracias a las bondades de las fiestas de diciembre.

¿Carreras? Solo entré a una, la 5k del parque Morelos en su segunda edición y fue muy motivante subir al podio en un segundo lugar de la categoría ampliada de 40-49, de haber sido de 40 a 44 me hubiera tocado quedar en primero. Me perdí La Enchilada una vez más.

El tema más visitado del mes:  El Corredor Extraviado en los Cerros. A mi mismo me sorprendió cuando lo escribí y me enteré del caso.


FEBRERO:

Me gustó mucho ir a entrenar un par de veces a Bonita en Rohr Park, muy bonito e ideal para subir y bajar con velocidad e incluso hacer distancia. Ya quiero volver. 

Carreras: 5k Centenario e hice 19:45 minutos. Solo esa, pues opté por entrenar más y participar en menos carreras.

El tema más visto del mes:  Y que también se convirtió en la entrada más leída del año que no se trata de una carrera en la que haya participado: Seguí a la Chica Sexy en la carrera. 
Ummm! ¿por qué será que esta temática gustó tanto? Les dejo el link:



Lucy resultó ser mi fotógrafa del año por sus buenas tomas.


MARZO:

Me enfoqué en sesiones de velocidad, es que las necesitaba, me sentía con los músculos amarrados y algo lento, y me propuse correr cuanto Medio Maratón se me pusiera enfrente.

Carreras:  El Medio Maratón de Mexicali en el cual tuve mi mejor participación de 6 que llevo. Y quince días después regresamos por el medio maratón del Cetys, en un nada mal lugar 34 de 340 corredores.

La entrada más gustada: Sin duda la del Medio Maratón de Mexicali, y no solo del mes sino de todo el 2015, cortesía de los runners de Mexicali... gracias!



ABRIL: 

Como olvidar ese 30k que me aventé desde Playas de Tijuana hasta Popotla, no solito, Lucy me hizo el favor de esperarme en varios puntos del recorrido para la bebida... fue duro terminar, pero satisfactorio al final.
Hacer drills al entrenar resultó básico y necesario para mejorar.

Carreras: Fuimos a Ensenada a correr el Medio de Running Motion, un evento super bien organizado, que lo manejan como de entrenamiento para el "medio" oficial que es en mayo, pero en éste dieron hasta mejor camiseta, medalla y todo en un evento gratuito y corriendo la misma ruta del medio maratón oficial... está para repetirse.

El mejor entrenamiento: Hacer un 3x5000 me ayudó a recuperar la velocidad y atreverme a buscar un nuevo récord personal en los 21 kms.  Hice ese entrenamiento dos veces en un mes.

En el Medio maratón de Mexicali


MAYO:

Continuaba con tiradas largas con la mente puesta en el Maratón de San Diego, mientras tanto iría a probarme nuevamente en Ensenada, al Medio Maratón. Un mes en el que seguí entrenando en el cerro Colorado.

Carrerras: Me fallaron un poco las estrategias en la búsqueda de 1:30 horas en medio maratón, ─ahí en Ensenada─ pero pensé en lo mucho que había entrenado y que no dejaría escapar fácilmente mi nueva marca personal, y la conseguí, 1:31:11 horas. Era para más, pero me desquitaré en la próxima.

El 31 de mayo fue el Maratón de San Diego, uno que me llenó de diversas emociones y tuve la satisfacción de cruzar su meta con mucha fuerza. Ahí logré el que hasta hoy es mi récord personal de 3:39:26 horas, que tratándose de una ruta muy complicada con un incesante sube y baja, me supo a gloria el resultado, sobre todo porque no hubo calambres. Tuve que secar algunas lágrimas que cayeron sobre mi medalla.

El tema más visto del mes:  El de ese evento del Medio Maratón de Ensenada, que cada año me sorprende como supera en visitas al de Tijuana y Rosarito.

En Ensenada, medio maratón llamado Running Motion. Aquí a punto de llegar.


JUNIO:

Carreras:  La de los Médicos 5k  se cambió de lugar, la movieron a donde está el Museo el Trompo, pero de ser de mis favoritas de cada año, no va a sonar bien que lo diga, pero la echaron a perder, pues ni siquiera resultó de 4 kms. sino de 3.8... y yo que por primera vez llevaba velocidad para correr un 5k debajo de 19 minutos... me frustaron con eso. Va en picada su organización año tras año. Probablemente ya no la corra.

Medio Maratón de Rosarito, el primero de manera oficial del Imder. Fue muy caluroso el día y nos tocó con pura subida de regreso en un circuito de 10.5 kms de ida y vuelta. Aquí pude conocer a un amigo corredor, hasta entonces amigo virtual de Alisitos, Leopoldo Espinosa, que si no voy a buscarlo por la ruta a encontrarlo, aun no lo conocería. La narración sobre este evento fue el más visitado del mes.


JULIO:

Carreras:
Resultó interesante correr desde el parque Morelos hacia el parque de La Amistad, es decir, subiendo por la central de autobuses. La carrera fue: Día internacional del árbol de 7.7 kms. No me fue muy bien; fue uno de esos días en que el cuerpo solo pide un trote tranquilo y no velocidad

Al final del mes fue el tan esperado Maratón y Medio Maratón de Tijuana. Mucha expectativa y revuelo, todos entrenando para una u otra distancia. Yo siempre me lanzo por los 21 kms.

Habrá quien diga que fue todo un éxito, pero a mi no me lo pareció, muchas fallas no se mencionaron en los diarios. No porque haya más participantes cada año es más exitoso un evento, eso de poco sirve si descalificas a un atleta olímpico que nos honra con su visita ─por errar su entrada de maratón, anulando de este modo su descomunal esfuerzo─. Camisetas talla small para muchos que no llegaron en determinado tiempo... medallas de maratón para la mayoría de los "medio maratonistas", no eso estuvo fatal!  Y aun el trato de algunos miembros del staff hacia los corredores dejó mucho que desear. Por favor, primero denles un curso de actitud de servicio o pongan a gente que lo haga por gusto, no por obligación o compromiso.

El tema más leído:  Precisamente el de éste evento que desató gran polémica en facebook, del Maratón y medio maratón de Tijuana. Yo, sigo sin ganas de correr los 42.195 kms en mi ciudad.



En el Medio y Maratón de Tijuana.


AGOSTO: 

En este mes si que participé en carreras, pues fui a cuatro:

Carreras:  5k del Frontera, 5.5k del Parque la Amistad, 10k Canaco y en la que hice el oso de llegar tarde a la salida por distraído, la 5k del Florido, donde primero salieron los hombres, minutos después las mujeres, y un minuto después... yo solito, a rebasar a cuanto runner pudiera.

La de Canaco 10k hice 41:44 minutos, pero por arreglos en una calle nos hicieron perder ritmo al doblar una calle extra y agregar unos 150 metros de más. Tacha! de por si que no quería participar ni pagar por correr cuando puedo correr mucho más distancia por mi cuenta... y hacerlo gratis.


SEPTIEMBRE:

Carreras:

Primer Maratón del Puerto de Ensenada. Por ser el primero no me quise quedar fuera. Fue mucho más retador de lo que pude haber imaginado, sube y sube desde el km,6 hasta el 30, y el calor desatado. Fue muy satisfactorio el sentir como me recuperaba en el km.40 y pude cerrar debajo de 4 horas para quedar en un tercer lugar de mi categoría. No hubo buenas marcas debido a las condiciones, pero lo importante para mi es que podría hacer cuatro maratones en el año, puesto que me quedaban dos en la mira.

La carrera de la Independencia (subiendo a la Col. Francisco Villa) poco después del maratón, era otro buen desafío, pues me gusta aquí buscar siempre hacerlo más rápido, mi marca no la pude mejorar por solo 6 segundos, algo me falló, mi nueva marca la tuve, era mía... y la dejé ir.

En ésta carrera finalmente conocí en persona a Angélica Alejos, una chica corredora carismática y que al igual que con su hermana Silvia, un año antes me colé en una selfie de ellas sin saber quienes eran, luego ni me presenté en ese momento ─por la pena de mi atrevimiento─, pero el destino me llevaría posteriormente a conocerlas y a valorar tan bonitas amistades. 

Pocos días después de la carrera anterior comprobé que no debí emocionarme y correrla (Independencia) pues no me se contener y me fui con todo también en el Medio Maratón de Tecate. 

El calor se lució, comenzamos a 30 grados celcius y al terminar ya era de 36 grados... me supo como a 30 kms. por el esfuerzo, sin embargo, me gustó la experiencia aun con semejantes subidas. Parecía maratón, a mucha gente le fue bastante mal. Quiero repetirlo en el 2016 cuando sea la tercera edición.

La entrada más popular del mes: El Maratón de Ensenada, y eso fue una sorpresa puesto que fue un evento limitado a 500 corredores y participaron menos de 400. 


Espero no sea la única vez que conozca un podium por correr un maratón.


OCTUBRE: 

Por quedarme en fechas tan cercanas las 3 carreras que hice en septiembre, mis pantorrillas me dolían, y estaba mal de un tendón de aquiles; pero me puse en manos de mi masajista de cabecera (Mary Torres) Me devolvió los ánimos, pues me deprimía no poder correr, menos estando ya inscrito para el maratón de Las Vegas. Hasta pensé en cancelar mi participación. 
Al final del mes, 30 kms a buen paso y sin dolores me regresaron la confianza de hacer un buen maratón en Nevada.


NOVIEMBRE:

El maratón de Las Vegas resultaría en toda una experiencia de vida. Bajas temperaturas, lluvia por ratos y vientos tan o más fuertes que los santa-ana se sumaron a la distancia de maratón, que por si fuera poco se corrió de noche (eso me gustó) y agregaron unos 600 metros de más, ¿la razón? es un misterio, pues se supone que en estos eventos internacionales se cuidan muy bien todos los detalles.

A pesar de todos los obstáculos fue uno de mis mejores maratones en relación al tiempo que hice y que pudo haber sido mi P.B. si el clima hubiera sido benévolo. Hice 3:47 horas.
Fue muy grato el coincidir allá con buenos amigos corredores de Tijuana. Ojalá se repita en otras ciudades.

Solo publiqué dos veces en el mes, y el de Las Vegas Marathon fue bien recibido.

Amigos Tijuanenses y yo, reunidos un par de horas antes de enfrentar al maratón de Las Vegas.


DICIEMBRE:

Ésta vez, menos piernas tenía para pensar en otro maratón, señal de que hice un buen esfuerzo en Las Vegas, pasaron unos 15 días y aun no me sentía muy bien, y el maratón de Mexicali ya estaba en puerta. ¡Pero yo quiero correrlo! me dije, es la edición #50, es mi oportunidad de por vez primera hacer 4 maratones en un año... y me inscribí.

Fue complicado, no llegar ni al 90% de recuperado de un maratón que se corrió apenas un mes antes y del que tuve que atenderme el nervio ciático para tener otro 42k algo decente y sin dolores.
Y me fue muy bien, que cerca estuve de mi récord personal y fue el mejor maratón que he corrido en Mexicali, el ya famoso maratón Gobernador. Una preciosa medalla dorada nos dieron y la mía me indicaba que ya sumaba 16 maratones en mi cuenta. 

Cumplí en hacer menos carreras y entrenar más, sobre todo evitando las de lucecitas, polvos de colores, de zombies, de chacoteos en lodazales o disfrazado de algo.

Fueron 2646 kilómetros corridos en el año. Cifra con la que supero al 2014 y cualquier año anterior.

Gracias a todos por su amable visita y por todos sus vistazos a éste blog durante el 2015.

Mis mejores deseos, amigos corredores, que venga un 2016 colmado de mucha salud y logren correr todos los kilómetros que quieran, que bajen todos los kilos que decidan y rompan todas las marcas que se propongan... aunque no olviden, que lo primordial es ganarse a uno mismo. ¡Hasta pronto!

Héctor Buelna M.











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